Año 4, número 7: septiembre 2013 (e.·. v.·.)

Biografía:
Q.·. H.·. Luis López Méndez

Trazados de la R.·. L.·. Lautaro 197:
La Estrella de 5 Puntas – El Número 5

Laicismo:
Fundamentos Democráticos del Laicismo en la Escuela

Principios:
Principios de la Institución Masónica

Minuto Masónico:
El Silencio

Preguntas y Respuestas


allendeES HISTORIA: Septiembre 11

40 AÑOS

Hace 40 años nuestro país vivió uno de los momentos más críticos de su historia, después de la Guerra del Pacífico. Al momento político que vivían Chile y el mundo,  nuestro humilde país era uno más, de  los pequeños instrumentos de la guerra fría, entre el imperialismo norteamericano versus el comunismo soviético, estas enormes influencias afectaron la convivencia nacional hasta la ruptura total y toma del control por parte de las Fuerzas Armadas mediante un golpe de estado, como además cabe recordar, sucedía en prácticamente toda la América del Sur. Acá ganaban los gringos una vez más, y nuestro Chile se convulsionaba hasta el terror, sin embargo no era muy distinto lo que querían implantar los ultra izquierdistas, que complicaron hasta el final al gobierno del propio Allende, políticas que el mundo entero repudiaría cuando cayeron el muro de Berlin y la Unión Soviética años después.

El Q.·.H.·. Salvador Allende Gossens era en aquellos días, el Presidente de Chile. Había ganado las elecciones de 1970 con el 36, 62% de los votos, es decir con 39.338 votos más que su contrincante más cercano, el ex Presidente Jorge Alessandri Rodriguez., en una votación total de 2.962.748 sufragios.  Con esa diferencia tan pequeña, de sólo 1,33% sin mayoría clara, el Senado debió dirimir la diferencia y la Democracia Cristiana, terceros en la elección con un 28,09%, decidieron por el país entero y proclamaron Presidente al H.. Allende. Esa era la Ley y se cumplió. Esas eran las tendencias marcadas por los votos, y lógicamente polarizaban al país entero, influenciados además por la tendencia internacional.

Más allá del tremendo compromiso político del Q.·.H.·. Salvador Allende, en esta columna destacamos su calidad de Masón, que es lo que corresponde. Más allá de su decisión de cometer suicidio en vez de enfrentar el destino, más allá de sus ideas políticas y de su acción como gobernante, asuntos siempre opinables, pues los humanos no somos perfectos, los Masones debemos estar orgullosos de su ejemplo de lucha por los más necesitados y francamente explotados en el campo, en la industria y en la minería de nuestro país. Siempre luchó en favor de los nobles ideales republicanos, y por la institucionalidad democrática, porque aun sabiendo del totalitarismo marxista que profesaban muchos de sus sostenedores, se empecinó en llevar adelante un proceso democrático, seguramente enraizado en sus valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad, divisa sostenedora de la Masonería Universal.

Hoy se cumplen 40 años de su derrocamiento y de su paso al O.·.E.·., los Masones como Hermanos lo recordamos con el respeto que se merece. Q.·.H.·. Salvador Allende Gossens, D.·.O.·.E.·.

Publicado por ANFORA


NUESTRO VISITADOR
Q.·. H.·. NICCOLO PAGANINI BOCCIARDO

(Génova, 27 de octubre de 1782 – Niza, 27 de mayo de 1840) fue un violinista, violista, guitarrista y compositor italiano, considerado entre los más virtuosos músicos de su tiempo, reconocido como uno de los mejores violinistas que hayan existido, con oído absoluto y entonación perfecta, técnicas de arco expresivas y nuevos usos de técnicas de staccato y pizzicato.[cita requerida]

Biografía: Nació en Génova, donde estudió con músicos locales. Sus padres fueron Antonio Paganini y Teresa Bocciardo. Empezó a estudiar la mandolina con su padre a los cinco años. A los siete años comenzó a tocar el violín. Hizo su primera aparición pública a los nueve años y realizó una gira por varias ciudades de Lombardía a los trece. No obstante, hasta 1813 no se le consideró un virtuoso del violín. Tuvo como maestros a Gianfranco Castronovo y Alessandro Rolla. Con dieciséis años era ya conocido, pero no digirió bien el éxito y se emborrachaba continuamente. Una dama desconocida lo salvó de esa vida licenciosa para llevarlo a su villa donde aprendió a tocar la guitarra y el piano. En 1801 compuso más de veinte obras en las que combina la guitarra con otros instrumentos. De 1805 a 1813 fue director musical en la corte de Maria Anna Elisa Bacciocchi, princesa de Lucca y Piombino y hermana de Napoleón. En 1813 abandonó Lucca y comenzó a hacer giras por Italia, donde su forma de interpretar atrajo la atención de quienes le escuchaban. En 1828 fue a Viena, más tarde a París y en 1831 a Londres. En París conoció al pianista y compositor húngaro Franz Liszt, quien fascinado por su técnica, desarrolló un correlato pianístico inspirado en lo que Paganini había hecho con el violín. En 1833 en la ciudad de París le encargó a Héctor Berlioz un concierto para viola y orquesta; el compositor francés realizó Harold en Italia, pero Paganini nunca la interpretó. Renunció a las giras en 1834.

Fue además tutor del violinista italiano Antonio Bazzini, a quien motivó para que iniciara su carrera como concertista. Su técnica asombraba tanto al público de la época que llegaron a pensar que existía algún influjo diabólico sobre él, porque a su vez su apariencia se notaba algo extraña y sus adelantos musicales eran una verdadera obra de arte. Se decía que en la mayoría de sus apuntes aparecía una nota extraña la cual decía “nota 13”. Podía interpretar obras de gran dificultad únicamente con una de las cuatro cuerdas del violín (retirando primero las otras tres, de manera que éstas no se rompieran durante su actuación), y continuar tocando a dos o tres voces, de forma que parecían varios los violines que sonaban. Además en la mayoría de sus espectáculos usaba la improvisación. Esto indica lo cercano que estaba su arte al mundo del espectáculo. Sus obras incluyen veinticuatro caprichos para violín solo (1801-1807), seis conciertos y varias sonatas. Además creó numerosas obras en las que involucraba de alguna manera a la guitarra, exactamente 200 piezas.

Llegó a poseer cinco violines Stradivarius, dos Amati y un Guarnerius (su violín favorito) llamado Il Cannone.

Su salud se fue deteriorando por un cáncer de laringe que le iba haciendo perder la voz a pasos agigantados y por el tratamiento con mercurio que realizaba por recomendación de su médico para tratar la sífilis; murió en Niza el 27 de mayo de 1840.

Su imaginativa técnica influyó notablemente en compositores posteriores como Franz Liszt, Johannes Brahms, Sergei Rachmaninoff, Boris Blacher, Andrew Lloyd Webber, George Rochberg y Witold Lutosławski, entre otros.

De Paganini algunos decían que él era muy extraño. Otros, que era sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo.

Una cierta noche, el palco de un auditorio repleto de admiradores estaba preparado para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El maestro fue ovacionado. Mas cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró.

Paganini coloco su violín en el hombro y lo que se escucha es indescriptible. Breves y semibreves, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecen tener alas y volar con el toque de sus dedos encantados. De repente, un sonido extraño interrumpe el solaz de la platea. Una de las cuerdas del violín de Paganini se rompió.

El maestro paró.

La orquesta paró.

El público paró.

Pero Paganini no paró.

Mirando su partitura, continúa arrancando sonidos deliciosos de un violín con problemas. El maestro y la orquesta, exaltados, vuelven a tocar. Otra cuerda del violín de Paganini se rompe. Antes de que el público se serenara, otro sonido perturbador derrumba la atención de los asistentes.

El maestro paró nuevamente.

La orquesta paró nuevamente.

Paganini no paró.

Como si nada hubiese sucedido, él olvidó las dificultades y avanzó sacando sonidos de lo imposible. El maestro y la orquesta, impresionados volvieron a tocar. Pero el público no podría imaginar lo que estaba por suceder. Todas las personas, atónitas, exclamaron OHHH! Una tercera cuerda del violín de Paganini se rompe.

El maestro se paralizó.

La orquesta paró.

La respiración del público se detuvo.

Pero Paganini continuó.

Como si fuese un contorsionista musical, arranca todos los sonidos de la única cuerda que sobrara de su violín destruido. Ninguna nota musical fue olvidada. El maestro se anima. La orquesta se motiva. El público parte del silencio para la euforia, de la inercia para el delirio. Es el símbolo del profesional que continúa adelante frente a lo imposible.  Paganini alcanza la gloria. Su nombre corre a través del tiempo. No,  es apenas un violinista genial.

Moraleja de la Historia.

Yo no sé el tipo de problemas que estás teniendo.

Puede ser un problema personal, conyugal, familiar, no sé lo que está afectando tu estima o tu desempeño profesional.

Pero una cosa si se. No todo está perdido.

Todavía existe una cuerda y es tocando con ella que ejercerás tu talento.

Tocando con ella es que vibrarás.

Aprende a aceptar que la vida siempre te dejará una última cuerda.

Cuando estés desanimado, nunca desistas.

Aún existirá la cuerda de la persistencia inteligente, del “intentar una vez más”, del dar un paso más con un enfoque nuevo.

Despierta el Paganini que existe dentro de ti y avanza para vencer.

Victoria es el arte de continuar, donde los otros resuelven parar.

Cuando todo parece desmoronarse, bríndate una oportunidad y continúa hacia adelante.

Toca la cuerda de la motivación y arráncale sonidos de resultados positivos.

Pero antes pregúntate: ¿Quién motiva al motivador?

Esto es: ¿Quién motiva tu cerebro, que motiva tu mano, que toca tu violín?

No te frustres, no te desesperes, recuerda: aún existe la última cuerda.

La cuerda del aprender de nuevo para deslumbrar y generar soluciones.

Nunca la vida te romperá todas las cuerdas.

Si los resultados están mal, es tu oportunidad de tocar la última cuerda, la de la imaginación que reinventa el futuro con innovación continua.

Es siempre la cuerda olvidada que te dará el mayor resultado.

Pero, si por acaso, estuvieras en el fondo del pozo, esta es tu oportunidad de tocar con la mejor cuerda del universo: CREER EN TÍ.


Columna de la Armonía


Niccolò Paganini Bocciardo: 24 Caprichos

Violín: Ruggiero Ricci

Licencia: Community Audio


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R.·. L.·. Lautaro Nº 197, Or.·. de Caracas, Venezuela.
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