José Martí

José Martí y la Masonería

Mercedes Santos Moray
Escritora, periodista y biografa de José Martí
rmusical@cmbf.icrt.cu

Uno de los temas que ha sido, durante años, más polémicos dentro de la biografía martiana es el de los vínculos del Apóstol con la Masonería, negados rotundamente por unos y rebatida tal negación por otros, avalados estos últimos también, por pruebas documentales que han situado, en verdad, las relaciones del Maestro con los masones.

Entre las contribuciones más notables realizadas en la Historiografía cubana se encuentran los aportes del profesor de Historia de la Universidad de Cienfuegos, Samuel Sánchez Gálvez, quien trabajó para su tesis de doctorado en Ciencias Históricas en El pensamiento masónico en Cienfuegos entre los años 1878 y 1902.

Y, precisamente, por esas investigaciones a las que dedicó más de un lustro, entre libros, papeles, legajos que son parte del patrimonio de la logia Fernandina de Jagua, que había sido creada en 1878, pudo realizar su descubrimiento, al encontrarse con el expediente masónico de Amelio de Luis y Vela de los Reyes.

Este nombre le era familiar, ya que Fermín Valdés Domínguez lo había citado en su Ofrenda de hermano, de 1908, texto testimonial, aunque polémico, en el que afirmó: en Madrid y en días de tregua en el estudio, era visita el joven Martí de la logia Armonía, así como contribuían ambos con la escuela para niños pobres, dirigida por un español que había sido deportado por delito de infidencia, Don Amelio de Luis y Vela de los Reyes, desde entonces, el profesor Samuel Sánchez se dedicó al estudio de ese personaje, y llegó a descubrir en los documentos de su legajo, la conocida firma del propio José Martí.  Mas, la información no remitió al investigador a la logia Armonía ya citada, sino a la de los Caballeros Cruzados Número 62 perteneciente al Gran Oriente Lusitano Unido (GOLU).

Y es que tras el final de la Guerra de los Diez Años, con el Zanjón, Vela de los Reyes había regresado a Cuba para radicarse en Cienfuegos, donde murió, y razón de la presencia de tal papelería.

Al solicitar su ingresó en la logia Fernandina de Jagua debió presentar sus documentos, entre estos su diploma de maestro masón, fechado el 4 de julio de 1871, en el que se encuentra la firma de Martí como secretario, en aquel período de su destierro a la península, luego del presidio político y tras el indulto y su deportación.

El Gran Oriente Lusitano Unido (GOLU) tuvo su sede en Portugal, mas, contó asimismo, con ochenta talleres en España. Y como lo señaló Eduardo Vázquez al reseñar hace un par de años, la investigación que comentamos, en El Caimán Barbudo: Según nuestras indagaciones, varios de los amigos cubanos de Martí de esos años formaron parte de los talleres que el GOLU tenía en Madrid a los inicios de los 70, particularmente, Armonía Número 52, Libertad Número 40 y Caballeros Cruzados Números 62.

La organización y reconocimiento internacional del cuerpo portugués, los aires democráticos, y no ser un cuerpo español, deben haber influido en la decisión de aquellos cubanos, deportados o emigrantes políticos.

En mayo de 1871 otra logia del GOLU — La Discusión — convocó al resto de sus hermanas a que discutieran en su seno la cuestión de abolir inmediata y simultáneamente la esclavitud en las islas de Cuba y Puerto Rico.

En 1871 los funcionarios portugueses del GOLU tomaron acuerdos discriminatorios para los españoles. Esto, unido a la convulsión política que vivía el país en medio del movimiento liberal, provocó que en los siguientes dos años dieciséis logias del GOLU abandonaron este Oriente y se unieron en su mayoría al Gran Oriente de España (GODE), alineado políticamente con el liberal radical Manuel de Ruiz Zorrilla, a quien apresuradamente iniciaron y convirtieron en Gran Maestro. Ruiz Zorrilla había proclamado su intención de buscar una solución al problema de Cuba, abolir la esclavitud y suprimir el servicio militar de carácter discriminatorio para los pobres —las quintas—, entre otras medidas de carácter progresista. Ello podría explicar por qué ese grupo de jóvenes cubanos se movió entre logias del GOLU y el GODE. Todos los liberales no eran masones, pero era difícil que un masón no simpatizara con el liberalismo.

Con esta investigación del intelectual cienfueguero, que se asienta en fuentes primarias, Sánchez Gálvez vincula la presencia del joven José Martí, en el primer semestre de 1871 en Caballeros Cruzados Número 62, y también encontró otros papeles con la firma de Martí y fecha de mayo, cuando aún faltaba más de un año para el arribo de Fermín a la Península.

Aún, no puede negarse que en algún momento Martí haya integrado el cuadro de Armonía. Fermín sí perteneció a esa logia, según consta en su diploma del grado 18 expedido en septiembre de 1872. A ella también pertenecieron algunos de sus amigos comunes.

Y puntualiza en otro elemento enriquecedor para estudiosos martianos y los propios biógrafos: el seudónimo de Anáhuac, utilizado por José Martí durante el período de conspiración y clandestinaje, de 1878 a 1879, había sido además, el nombre simbólico que seleccionó cuando fue iniciado en la masonería.

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POESÍA DE JOSÉ MARTI

Versos Sencillos-1891

XXIII-YO QUIERO SALIR DEL MUNDO…

Yo quiero salir del mundo
Por la puerta natural:
En un carro de hojas verdes
A morir me han de llevar.

No me pongan en lo oscuro
A morir como un traidor:
¡Yo soy bueno, y como bueno
Moriré de cara al sol!