Manuel Lima y Solá

Del historiador Manuel Romo, en su obra “Manuel de Lima y Solá (1818-1908). Iniciado en la Masoneria Venezolana y Fundador de la Masonería Chilena”

El valor de las efemérides radica en valorar determinados acontecimientos pasados, en la historia humana, de los grupos sociales o de interés, o de las personas, que tiene importancia para lo que las personas hacen en un tiempo y un espacio determinado. Ello da sentido y coherencia a los procesos humanos, a partir de explicar que somos consecuencia de hechos precedentes, y esos hechos dan trascendencia a un relato que nos justifica en lo que nos toca vivir y hacer contemporáneamente.

Para la Masonería chilena, el 05 de mayo de 2018, debe ser un momento importante en la comprensión de su relato, ya que se celebran 200 años del nacimiento de un hombre que será fundamental para la fundación de la institucionalidad masónica en nuestro país: Manuel de Lima y Sola.

Fue un inmigrante que llegó a Valparaíso, entonces el puerto americano más importante del Pacífico, a mediados del siglo XIX, a hacerse una vida nueva, alejada de su juventud en Curazao y de su primera incursión laboral en Caracas, donde además fue iniciado masón, en el Logia Unión N° 5 de la capital venezolana. Sus orígenes y su vida han sido abordados biográficamente por pocos autores de manera dedicada, y el más reciente y más documentado trabajo investigativo corresponde al historiador Manuel Romo, con su obra “Manuel de Lima y Solá (1818-1908). Fundador de la Masonería Chilena”, publicado hace 2 años, cuya portada ilustra este artículo.

Llegado a Chile, en 1845, al tiempo se integra al Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, lugar en que avecindó, y donde luego participará en la logia francesa L´Etoile du Pacifique, fundada en 1850 por exiliados de la revolución de 1848.

A Manuel de Lima se le asigna un rol esencial en lo que será la creación de una segunda logia francesa – Union Fraternelle -, que trabajará en idioma español, permitiendo la incorporación de chilenos, lo que será determinante para el proceso de formación futura de la Gran Logia de Chile, en 1862, lo que permitió la institucionalización de la Masonería en el territorio de la República.

En 1866, Manuel de Lima se traslada a San Felipe para dedicarse a la minería, sucesivamente en faenas en Culanquén, Putaendo, Los Andes, Tierras Blancas, río Colorado, y en la ribera sur del Aconcagua, frente a San Felipe. Luego siguió en otros emprendimientos mineros, en Antofagasta y nuevamente en Aconcagua. En ellos no tuvo grandes éxitos y su vejez la vivió empobrecido, pero con incólume dignidad.

A inicios del siglo XX, Manuel de Lima se comprometió con el esfuerzo de formar la primera Logia en Aconcagua, proyecto que termina siendo exitoso en 1909, cuando se constituye la Logia “Patria y Libertad” N° 36.

En la correspondencia que sostiene con autoridades de la Gran Logia de Chile, en ese proyecto fundacional de la Logia, las autoridades masónicas no dudan en reconocerle como el “fundador de la Masonería Chilena”. Ello también se expresa previamente, cuando Benicio Álamos, le pide a De Lima que se incorpore al Supremo Consejo del Grado XXXIII, en reconstitución, y le escribe con reconocimiento “tomando en cuenta que vos fuisteis, hace ya muchos años, el fundador de la Masonería Chilena”.

Todos quienes han abordado el proceso de fundación de la Gran Logia de Chile, y de las logias que concurren a su formación, no dudan en reconocerle esa misma cualidad, por lo que, con justicia, debe ser reconocido como el masón que promueve la idea de poner la Masonería al servicio de la República de Chile y de los chilenos.

Sin duda, Manuel de Lima se merece el justo homenaje a su legado, en el año en que se celebra el bicentenario de su natalicio, para lo cual, junto a la Logia Patria y Libertad de San Felipe, pronta a cumplir 110 años, le realizaremos en noviembre los homenajes que le corresponden, donde serán invitadas las Logias en las que tuvo un rol determinante, para sumarse a los tributos para quien debe ser reconocido como Padre de la Orden Francmasónica chilena, a la cual se mantuvo siempre unido por lazos de fraternidad y fidelidad hasta el final de sus días.

MANUEL ROMO

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