Rafael Urdaneta

Alto exponente de las virtudes morales de la masonería llegó al grado 33°. Se ignora el lugar de su iniciación. Los colombianos aseguran que lo hizo en una Logia de Bogotá. Lo cierto es que hay documentos que prueban que trabajó en la benemérita y Resp.·. Log.·. “Regeneradores” N° 6, de Maracaibo. La firma de este formidable guerrero y leal amigo de Bolívar, aparece en un libro de actas de esa vieja Logia zuliana.

En el “Gran Consistorio Masónico” llamado “Carabobo” que se instaló en Caracas en abril 1824, como un homenaje a la Batalla de Carabobo, que emancipó a Venezuela, juntamente con otras altas figuras de la masonería, estuvo presente el General Rafael Urdaneta. Respaldó al Lic. Diego Bautista Urbaneja en la proposición para elegir Comendador del Consistorio, al General José Francisco Bermúdez, y Secretario. Al I.·. H.·. Manuel Quintana.

El nombre del General Rafael Urdaneta, también aparece en los documentos relacionados con la constitución e instalación en Caracas, del “Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Colombia”, el 27 de mayo de 1824, con la presencia del I.·. H .·. José Cerneau, Alto Comisionado del Sup.·. Cons.·. de GG.·. II.·. GG.·. de los Estados Unidos de Norte América, donde fue elegido Soberano Comendador, el Lic. Diego Bautista Urbaneja.

En la lista de masones del grado 33°, que el Alto Comisionado norteamericano, I.·. H.·. José Cerneau, instaló en diversos cuerpos, después del Consistorio de abril de 1824, también está el nombre del General Rafael Urdaneta, todo lo cual demuestra la intensa actividad que desplegó en la francmasonería venezolana.

El General Rafael Urdaneta, nació en Maracaibo el 24 de octubre de 1788, fue hijo legítimo de Miguel Gerónimo de Urdaneta Barrenechea y Alejandrina Faría. Estudió en planteles de Maracaibo, especializándose en latín y filosofía. En 1804 sus padres lo enviaron a Bogotá, donde residía su tío Martín de Urdaneta. En 1810 se incorporó al “Batallón Patriotas de Cundinamarca”, participando en los combates de 1811 y 1812. Bajo las órdenes de Bolívar, tomó parte en el triunfo de San José de Cúcuta, el 28 de febrero de 1813, donde mordió el polvo de la derrota el temible coronel español Ramón Correa.

Con el grado de Coronel, Rafael Urdaneta fue protagonista de las victorias en la Angostura de La Grita, Aguas de Obispos y Niquitao. Luego comandó a los patriotas en la marcha desde Guanare a Caracas, triunfando en el combate de Los Taguanes.

Siempre a las órdenes de Bolívar, como Mayor General intervino en el sitio de Puerto Cabello y en los combates de Bárbula, Barquisimeto y Araure. El 18 de octubre de 1813, fue ascendido a General de Brigada. Al año siguiente dirigió las operaciones militares en Occidente. Acosado por el enemigo se retiró a San Carlos. Durante cinco días defendió esta plaza del asalto de 3.000 realistas, a los cuales contuvo y los obligó a huir.

Donde sacó a relucir su verdadero temple de soldado y habilidad militar, fue en la defensa de Valencia. Bolívar le había dado órdenes terminantes. Resistir al enemigo a toda costa, pues ese punto era vital para todo el sistema bélico de los patriotas.

Derrotado con Mariño en La Puerta, acompañó a Bolívar en el triunfo de la primera Batalla de Carabobo. Después del segundo desastre de La Puerta, de lamentables consecuencias para la marcha de las operaciones de los patriotas, desde San Carlos realizó una ordenada retirada de 166 leguas, hasta las fronteras de la Nueva Granada.

Esa marcha ha sido calificada por los historiadores como una gran hazaña, ya que Urdaneta condujo a sus tropas, a través de posiciones enemigas, sin víveres y carente de municiones, llevando además a 2.000 refugiados, entre niños, mujeres y viejos.

En Tunja se unió con Bolívar para someter al dictador Álvarez. Ya con el grado de General de División, que recibió el 5 de enero de 1815, se trasladó a los llanos de Casanare y el Apure para ponerse a las órdenes de Páez, combatiendo en El Yagual, Achaguas y Barinas. En 1817 intervino en la toma de Cumaná y Angostura, haciéndose acreedor al nombramiento de Miembro del Consejo de Gobierno.

El 1818 de nuevo se internó a los llanos para acompañar a Bolívar en varias operaciones. En la tercera batalla de La Puerta cayó herido. Más tarde estuvo en el Congreso de Angostura representando a la provincia de Barinas.

En Margarita organizó un ejército reforzado por los legionarios británicos, marchando sobre Barcelona y Cumaná. A fines de 1820, fue comisionado por Bolívar para negociar con los representantes del General español Pablo Morillo, las condiciones de un armisticio.

Urdaneta fue el factotum para el pronunciamiento de Maracaibo por la Independencia, en 1821. En septiembre de ese año fue nombrado Jefe del Departamento Militar del Zulia, integrado por las provincias de Maracaibo, Trujillo, Mérida y Coro. Al año siguiente pasó con igual cargo a Cundinamarca. En los Congresos de Bogotá de 1823 y 1824, estuvo presente como Senador por Maracaibo. El 12 de junio de 1824, el Gobierno de Bogotá le otorgó una pensión militar de 20.000 pesos.

Ese mismo año se hizo cargo de la Intendencia del Zulia, desde la cual defendió la unidad Grancolombiana contra los intentos separatistas. En 1828 fue nombrado Secretario de Guerra y Marina, tocándole el papel de acusador contra los conspiradores del 28 de septiembre de 1828, quienes al amparo de la noche estuvieron a punto de asesinar al Libertador. Urdaneta fue implacable con los traidores. Pidió para ellos la pena de muerte.

En 1830 tomó parte en los debates del “Congreso Admirable”, pasando después de ejercer la Comandancia General de Cundinamarca. Al morir Bolívar, se retiró a la vida privada.

En 1833 el gobierno de Venezuela le asignó el sueldo de General. En 1835, cuando los militares reformistas bajaron del Poder al doctor José María Vargas, empuñó las armas para ponerse del lado de la Constitución.

En 1837, como Senador por la provincia de Coro estuvo en el Congreso Nacional. Ese mismo año fue nombrado Secretario de Guerra y Marina, tocándole dirigir las operaciones contra la insurrección de Faría en Maracaibo. En 1842 fue Gobernador de Guayana. En diciembre de ese año, profundamente emocionado, comandó las tropas que rindieron honores a los sagrados despojos del Libertador que fueron trasladados desde Santa Marta a la Catedral de Caracas.

Colaboró al gobierno de Soublette como titular del Ministerio de Guerra y Marina. Al fallecer el Plenipotenciario Alejo Fortique, que negociaba en España un Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad; el Presidente Carlos Soublette, encomendó al General Rafael Urdaneta la conclusión de ese convenio. Pero no pudo cumplir con esa delicada misión, porque cuando estaba de paso en París, le sorprendió la muerte el 23 de agosto de 1845.

Este egregio masón, heroico militar y  uno de los más consecuentes amigos del Libertador, dejó sus famosas “Memorias” o “Apuntamientos”, escritos alrededor de 1840, donde relata las hazañas de la guerra emancipadora entre 1813 y 1830. Son documentos tan valiosos que han sido considerados como las fuentes más genuinas de la historia colombiana.