El Laicismo Significa un Despertar de la Consciencia Humana, un Nuevo Nivel de Consciencia Social

El laicismo no puede ser, ni es, sinónimo de anti religión. No puede implicar ningún sentimiento negativo hacia religiones organizadas, ni hacia cualquier creencia en algo sobrenatural o divino.
El concepto de “Estado Laico” versus “Estado confesional”, surgido históricamente a finales del XIX, y vinculado al “Siglo de las Luces” y a la Revolución Industrial, considera su fundamento en la “libertad de conciencia” y la no imposición de normas y valores morales contenidos en religión alguna o creencia alguna.
Un “Estado Laico” no puede ser, ni es, sinónimo de hostilidad o indiferencia hacia ninguna religión o Iglesia, sino todo lo contrario, basándose en los derechos constitucionales que garantizan la “libertad de conciencia” y “la libertad religiosa” como pilares del respeto a la “pluralidad” dentro de las sociedades “liberales”; basándose en estos principios, protege la diversidad religiosa y la cooperación con todas las confesiones dentro de la “neutralidad del Estado”.
Fernando Savater, profesor de ética y filósofo, resume este principio cuando dice que “en la sociedad laica tienen acogida las creencias religiosas en cuanto derecho de quienes las asumen, pero no como deber que se pueda imponer a nadie. De modo que es necesaria una disposición secularizada y tolerante de la religión, incompatible con la visión integrista que tiende a convertir los dogmas propios en obligaciones sociales para otros o para todos”.
Fernando Savater va más allá, al añadir que: “Lo mismo resulta válido para las demás formas de cultura comunitaria, aunque no sean estrictamente religiosas”.
El “laicismo” como fenómeno histórico, social, económico, político y cultural significa un “despertar” de la condición humana, un nuevo nivel de “conciencia colectiva”, como resultado de la “evolución de las sociedades” a la luz de los “Derechos Humanos” y el respeto de la pluralidad, solo en esos niveles la “laicidad” adquiere todo su sentido.
El “laicismo” como fenómeno histórico, social, económico, político y cultural significa un “despertar” de la condición humana, un nuevo nivel de “conciencia colectiva” y social.
El Papa Francisco se manifestó, el pasado verano en Brasil, defendiendo con claridad el Estado laico, al decir que “La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad”.

Ricardo Ricart.