Acerca del laicismo y las recientes declaraciones papales

Discurso en el teatro Municipal de Río de Janeiro: “… La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia de la dimensión religiosa en la sociedad, favoreciendo sus expresiones más concretas…”

Que la máxima figura de la iglesia católica, apostólica y romana haya efectuado tal afirmación se constituye en un hecho histórico que pareciera comenzar a enterrar años de oscurantismo en el tema. En tanto sostenedores de la necesidad de construir en la Argentina un estado verdaderamente laico, asumimos las consecuencias de tales afirmaciones y nos permitimos preguntarnos y también afirmar en voz alta: Según la postura de Francisco, la laicidad supone la tolerancia entre religiones. Para nosotros es más: es la tolerancia para con los que no creen en nada ni en nadie, para con los que creen en otras lecturas de lo espiritual que no encuadran en las religiones de la tradición judeo cristiana.

1. ¿Será esa laicidad de tal profundidad como para compatibilizar “prescindencia religiosa” con “favorecer sus expresiones más concretas” de las cuales su iglesia es una de las más importantes, y en su caso como se harán ambas cosas en simultáneo?

2. ¿Será esa laicidad de tal profundidad como para renunciar a las ventajas impositivas que los Estados le han adjudicado a esa iglesia?

3. ¿Será esa laicidad de tal profundidad como para reclamar públicamente la derogación de toda legislación que convierte en obligatoria la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas, como es el caso de nuestra Provincia de Salta?

4. ¿Será esa laicidad de tal profundidad que la iglesia católica abandonará sus reiteradas pretensiones de convertir en legislación positiva lo que son principios dogmáticos de su doctrina?

5. ¿Será esa laicidad de tal profundidad como para aceptar la libertad de pensamiento y conciencia de hombres y mujeres frente a problemáticas como las del aborto, la fecundación asistida, las problemáticas de género, la educación sexual y la evolución de las especies, y con ella la de la humanidad?

6. ¿Será esa laicidad de tal profundidad como para renunciar a los subsidios de sus escuelas, las exenciones impositivas de sus edificios, los sueldos de sus prelados?

Seguramente, solo el tiempo contestará estas preguntas.

Desde el ILEC nos resultan auspiciosas las recientes opiniones vertidas por Francisco, que no hacen sino sostener una necesario reivindicación histórica para todas las corrientes y organizaciones que propicioamos los ideales del LAICISMO y del LIBRE PENSAMIENTO en la vida cotidiana y en la organización estatal, lo que conlleva:

Neutralidad del Estado frente a las cuestiones religiosas
Tolerancia, en tanto renuncia expresa a dirimir cualquier conflicto religioso, ideológico o político por medio del uso de la violencia.
Libre examen, lo que se traduce en que cada individuo pueda construir su propio concepto de lo justo, lo bueno y lo bello, sobre la base de la igualdad frente a la diversidad.
Esperamos, y contribuiremos a ello si así ocurriera, que pasemos de los dichos a los hechos no sólo tolerando todas las religiones sino también todas las diversidades.

POR: ILEC INSTITUTO LAICO DE ESTUDIOS CONTEMPORÁNEOS. FUENTE: ILEC INSTITUTO LAICO DE ESTUDIOS CONTEMPORÁNEOS. 1 AGOSTO, 2013

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