Estado Laico

El Estado laico debe ser respetuoso de los derechos de libertad de conciencia, de libertad religiosa y de libertad de culto. En el caso del Estado laico, el principio de laicidad exige el respeto de cualquier confesión religiosa, y ha de asegurar, como decía san Juan Pablo II, “el libre ejercicio de las actividades del culto, espirituales, culturales y caritativas de las comunidades de creyentes. En una sociedad pluralista, la laicidad es un lugar de comunicación entre las diversas tradiciones espirituales y la Nación”.

El diálogo de las tradiciones con la nación, especialmente con las instancias de autoridad y gobierno, puede dar lugar a muchas aportaciones y a una fructuosa colaboración en muy amplios sectores. Un campo en el que fácilmente se constata esta potencialidad es el asistencial, pero éste no agota las posibilidades. En la cultura y educación, en la superación de la pobreza, en el campo de la salud, así como en tantos otros, se abre un abanico muy grande de oportunidades de colaboración. El principio de laicidad no crea conflictos y persecuciones, sino que abre caminos de cooperación.

Consultado en: https://www.milenio.com/opinion/pedro-miguel-funes-diaz/vision-social/principio-de-laicidad