La Logia

La Logia

Juan Antonio Córdova Miranda. M.·. M.·.
jacordovami@hotmail.com

Como ya se sabe, la Logia es el Taller, el Templo, el Santuario, el Logos, el Universo, en definitiva es el Centro Docente de todo nuestro quehacer, es por lo tanto la fuente del deber, del derecho y del poder; es el sitio sagrado que inicia a los profanos y eleva a los iniciados según sus virtudes y méritos masónicos.

También se le llama Logia Regular, porque se constituye regularmente desde las normativas que constituyen el Estado-Nación en la que está inserta y auspiciada por la fraternidad universal reconocida por los Antiguos Límites, por lo que las Logias al igual que los masones, deben estar estrechamente unidas por la solidaridad fraternal universal, deben así mismo prestarse mutua ayuda y apoyo en cualquier asunto de interés particular o general para la humanidad.

Las Logias se distinguen bajo un nombre simbólico y se designan con el número de Orden que les corresponden ocupar en el registro de la autoridad a que pertenezcan.

Las Logias también establecen en su gobierno interior la convicción y consecuencia por el espíritu de la Libertad y de la Independencia puesto que constituyen el alma de la Masonería, en consecuencia, es la que da a sus miembros el poder de la acción y de la fuerza moral de que disfrutan, de ella nace así mismo, la Unidad en el pensamiento y la comunidad de los Sentimientos, que deben propagarse con vivo interés.

Las Logias llevan como norma de conducta, imprimir en el corazón de los iniciados los sagrados principios de la Libertad de conciencia, puesto que a nadie se rechaza por sus creencias ni sus opiniones, por el contrario, es un deber fortalecerlas cuando son razonables y corregirlas cuando se apartan de la senda de la  moral y virtud que se proclama en su interior, por tanto, con mucha razón se afirma que los miembros de una Logia son los verdaderos hijos de la luz.

Las Logias, para asegurar su existencia y llenar su misión social, es necesario que marchen a la vanguardia en el estudio de la perfección y en el progreso, ya que de esta manera sus integrantes, muy pronto, llegarán a adquirir, los sentimientos de generosidad, de altruismo y de gratitud, para en consecuencia convertirlos en los más entusiastas defensores de la integridad de la sociedad, de la patria y de la humanidad.

Las Logias cumpliendo su más sagrado y sublime deber, se han convertido en el baluarte inaccesible contra la infamia, traición y egoísmo de los hipócritas, de los ambiciosos y de los tiranos, que aun dominan en algunos pueblos de la tierra, misión que empuja a los masones hacer el sacrificio de luchar denodadamente en la gloriosa tarea de combatir la ignorancia, el dogmatismo, la pobreza, etc. Hasta vencer en aras del grandioso deber de hacer del hombre el principal motivo de nuestra existencia.