El Templo y el Ara

Rafael Valencia, M.·. M.·.
R.·. L.·. Lautaro 197.
Or:. de Caracas, 20 de febrero de 2009 (e:.v:.)

El Templo es el lugar en donde se desarrollan los trabajos masónicos y se reúne la Logia. Es el centro de la vida masónica. La francmasonería se ejerce en éste ámbito consagrado, severo y solemne. Es el centro de la vida porque en él se practican y ejecutan los fortalecimientos fraternales, los intercambios fructíferos, los trabajos de los días, se efectúa un juego con el tiempo. La hora y la edad de los masones.

La arquitectura del templo, los elementos de arquitectura que la constituyen y el espacio conformado por ellos son un lenguaje que expresa la tradición iniciática milenaria de modo de transformar, transfigurar el espacio real en un espacio simbólico.

En esta arquitectura, las cosas ocurren. Ocurren los sucesos del trabajo, del accionar de la logia. Ocurre, sucede el rito; se desarrolla la función litúrgica. Cada unidad, cada miembro de este cuerpo espacial tiene una finalidad y una consistente función en la simbólica.

Como todo lenguaje, puede el mensaje del templo, estar estructurado por una sintaxis, por una semántica y por una pragmática.

Se toman como sintaxis los elementos que contribuyen a la generación de emplazamientos, de lugares.

Los sitiales, de entre los cuales los tres principales se identifican con las luces del taller. El lugar del V:. M:., situado en una séptima grada, situado al Or:., desde donde el V:. M:. , que representa la Sabiduría, concibe y dirige; el del 1er:.  Vig:.,  en una quinta grada, quien representa la Fuerza y es quien ejecuta, y el del Seg:. Vig:. ,en una tercera grada, quien representa la Belleza y es quien adorna.

Los HH:. en sus CCol:. , al norte y al sur, según su edad masónica. Este es el orden  de los lugares de perfeccionamiento y las obligaciones y derechos. La disposición en líneas paralelas y enfrentadas recuerda el período de la Revolución Francesa y por ello se denomina disposición jacobina.

El elemento principal de esta sintaxis es el lugar del centro, lugar del Ara, altar central que contiene las tres luces mayores, el libro y las herramientas principales del dibujo: la escuadra y el compás.

El Ara es el lugar en el que efectuamos nuestros juramentos, como manifestación visible de una energía invisible y trascendente y en el que hemos aceptado nuestros compromisos

internos y hemos prometido cumplirlos. Está iluminado por la luces de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza.

El Ara parece estar en al centro de gravedad del triángulo formado por el lugar del V:: M:. y los VVig:. . La sintaxis de los lugares establece los rangos, las jerarquías, las señales de autoridad y los sitios sagrados. A este espacio sólo puede ingresarse de Occidente a Oriente.

Es pues el Ara el punto más importante del templo, a partir del cual, se organiza toda la Logia y los trabajos que en ella se realizan. Es el símbolo de lo invisible por excelencia, que él expresa formal y sensiblemente, y a él mira simultáneamente toda la Logia, tanto el Oriente como los otros puntos cardinales.

Se llama semántica al conjunto de elementos que conforman el espacio- tiempo del templo.

El Templo masónico es un rectángulo extendido de Oriente a Occidente, es decir “en dirección de la Luz”. Su anchura es del Norte al Sur, desde la potencialidad hasta la plenitud, y su altura del Cenit al Nadir, desde el firmamento hasta el centro de la tierra. Esto quiere decir que prácticamente no tiene límites, es una representación del Universo.

Las Columnas, doce de ella, seis en cada cara norte y sur sostienen el firmamento y rodea el ámbito. Delimitan y establecen la pertenencia del lugar. Forman un espacio mágico.

El Sol y la Luna, muro oriental, recuerdan los dioses primordiales, originarios del hombre. La Estrella luminosa o flamígera es la representación de la ciencia secreta.

El templo está rematado con una bóveda por cielo, humilde acto humano para aprehender las estrellas y la infinita distancia.

En esta semántica, el templo nos contiene, del mismo modo que nos contiene el cosmos.

Otro conjunto de elementos, pragmática, contribuye a señalar los usos, las costumbres y los procederes masónicos. Es la pragmática de la liturgia.

La Cadena, metáfora de unidad entre los hermanos y, a la vez, singularísima imagen de lo infinito, infatigable, del esfuerzo humano.

La luces rituales y las joyas o emblemas de los oficiales en cada sitial.

El más evidente símbolo del templo: las columnas B y J, símbolos del trabajo y el salario, rematadas con la granada o el mundo, reflejos de la humanidad. A sus pies, las piedras que recuerdan el origen corporativo y arquitectónico de la francmasonería universal.

En masonería no hay dioses. No hay dogmas. Pero sí, hay templo, ¿a qué conveniencia debe responder el diseño de nuestros templos?

Vitrubio dice que a la simetría, es decir, la concordancia entre las partes y el todo y entre las partes entre sí.

Simetría de arquitrabes, capiteles, cimacios, ábacos, volutas, espiras, módulos, golas, tímpanos, frisos.

Simetría de hermanos, maestros, compañeros, aprendices, cadena universal, logias, valles, rituales, vigilantes, altares, zodíacos, pensamientos, deberes y constancias.

Es decir, un templo a la razón y a la conciencia elevada. Un templo laico constituido por hombres libres.

Esta es la arquitectura del templo.

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Bibliografía.

La Arquitectura del Templo.- Revista Masónica de Chile Nº 1-2 marzo-abril 1996

Q:. H:.Claudio López de la Maza.

Manual del Aprendiz.-   Aldo Lavagnini.

Cartilla de Instrucción Masónica.- 1er. Grado.

Fondo de Publicaciones Antonio Nariño y Albarez.