Los Principios Fundamentales de la Francasonería

La Francmasonería moderna se nos presenta como una asociación de hombres escogidos, cuya moralidad ha podido ser tan bien comprobada, que sintiéndose completamente seguros los unos de los otros, podían practicar entre ellos una fraternidad sincera y sin reservas.

Estos hombres, reconocidos como buenos, leales y probos, están obligados a evitar, con el mayor cuidado, todo aquello que pudiera dividirlos. Les está especialmente prohibido discutir acerca de sus convicciones íntimas, tanto religiosas como políticas. La virtud característica debe ser en todo caso la Tolerancia.

Para ser tolerante, es indispensable adquirir ideas amplias y elevarse por sobre la pequeñez de todos los prejuicios. “La Francmasonería se esfuerza, en consecuencia, en emancipar los espíritus; se dedica, en particular, a libertarlos de los errores que mantienen la desconfianza y el odio entre los hombres. Estos, a sus ojos, no deben ser estimados más que en razón del valor efectivo que ellos tienen de sus cualidades intelectuales y morales”.

Toda otra distinción de creencia, de raza, de nacionalidad, de fortuna, de rango o de posición social debe borrarse del seno de las reuniones masónicas.

Oswald Wirth
El Libro del Aprendiz

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