Las palabras “Profano” y “Candidato”

Profano, está compuesta de dos palabras latinas: “pro” (antes, enfrente), y “fanum” (templo). De esas dos raíces se derivó profanus, que significa “separado o distinto del templo”, nombre que se aplicaba en la antigüedad a las personas que no eran admitidas en los templos para observar o participar de los misterios.

La palabra profano en el uso ordinario significa una persona irreligiosa e irreverente.  En Masonería, se aplica el término profano a todas las personas que no pertenecen a la Orden Masónica por ser desconocedoras de sus Ritos.

 De modo pues, que dicha palabra no contiene elemento alguno de ofensa ni suspicacia, sino que se aplica “peculiarmente” al que no conoce los misterios masónicos y no pertenece a la Orden.

La Masonería no prejuzga los méritos de los profanos, pues de entre ellos surgen los aspirantes para el ingreso en nuestra Hermandad y reciben el abrazo fraterno cuando son iniciados.

Candidato, es todo profano que aspira ingresar en la Orden Masónica, el cual para poder ser considerado en principio, debe reunir determinadas condiciones. Esto significa que el aspirante deber ser “calificado” o reunir ciertas condiciones.

 La palabra candidato es de origen latino, y procede del vocablo candidatus que significa“vestido de blanco”.  En la antigua Roma el que aspiraba a un puesto público vestía una capa o toga blanca de forma peculiar, abierta por delante, para que el aspirante pudiese mostrar las cicatrices de las heridas que había recibido en el pecho y otra parte del cuerpo en las guerras que participó.

A esa capa o manto se llamaba toga cándida, por su color blanco que simbolizaba la pureza de las intenciones del aspirante, y de allí surgió la designación de candidatus, de donde procede el vocablo candidato.  (Candidez, no debe entenderse en el sentido vulgar y despectivo de “simpleza”, sino en el valor de sencillez, sinceridad y sanidad de espíritu).

La explicación de la palabra candidato ha de servirnos a los Masones para recordar “la pureza de conducta y de carácter que debe distinguir a todo candidato para su ingreso en nuestra Orden”.

El profano que venga debe haberse mostrado en público y en privado revestido de la toga cándida de rectitud, de la veracidad, de la honradez y de la filantropía.

Este traje espiritual simboliza para la Masonería “la reputación” que debe tener todo aspirante a ingresar en nuestra Orden.