Masonería, la vanguardia de las libertades

La pertenencia a la masonería es considerada un timbre de gloria en las naciones más desarrolladas (EE.UU., Reino Unido, Francia, Canadá…).

Por el contrario, ha sufrido constantes campañas difamatorias en los países de más tradición dictatorial (España, Italia, Portugal, etc.). Pocas asociaciones han sido históricamente tan malinterpretadas y vilipendiadas como la masonería.

Perseguida prácticamente desde sus inicios, ya fuera por papas, reyes o políticos, por fomentar ideas de libertad, igualdad y fraternidad, se vio obligada a adoptar un secretismo que estimuló la imagen de sus detractores y que la convirtió en culpable de todo tipo de ritos extraños, conspiraciones y delitos.

Y todavía hoy la masonería es calumniada mediante un proceder tergiversador que consiste en picotear sobre fuentes históricas fraccionando y tomando aquello que interesa mientras se oculta lo que contradice la idea difamatoria preconcebida.

De este modo, mediante un “collage” de medias verdades, que es la forma más vil de mentir, se construye una gran mentira. Curiosamente, esa manipulación sesgada y mendaz procede de individuos que justificaron – y justifican – la dictadura y los crímenes del franquismo, o de otros que se sitúan en la derecha extrema y se distinguen por posturas xenófobas, homófobas y vinculadas a la fuente principal de sus ingresos.

En no pocos casos, el cambio a la extrema derecha se produjo tras “conversiones súbitas” motivadas por intereses personales y económicos. Muy al contrario, la historia de la masonería se encuentra adornada de ilustres científicos, escritores, jefes de Estado, filántropos… Hombres y mujeres que contribuyeron a construir una sociedad más justa sacrificando, en muchos casos, su libertad y su vida.

Tomado del grupo de Facebook Open Masonry