Los tres puntos masónicos según Luis Morales Abarzúa

LOS TRES PUNTOS MASÓNICOS

Luis Morales Abarzúa

R.·.L.·.Lautaro 197

 

Estas abreviaturas que se encuentran por primera vez en una circular del Gran Oriente de Francia, era una costumbre muy antigua copiada por los masones del siglo XVIII, en que el punto superior, reflejándose en su aspecto dual representa do por los puntos inferiores, forma los tres puntos que caracterizan a los masones, y que significan -si nos detenemos en la especulación filosófica- los tres puntos de la perfección, o mejor dicho, representan el símbolo de la perfección.

Comenzando por esta vía, los tres puntos agregados a las abreviaturas masónicas nos indicarían una razón lógica de dicho procedimiento, además de la concepción geométrica que nos dice que la figura más simple es el triángulo.

Los tres puntos masónicos constituyen el más simple y característico emblema de la ley del Ternario, que establece, simbólicamente, un sistema de conocimiento.

Eligiendo el Temario conjuntamente con la Escuadra y el Compás, como distintivo de la Orden, los Maestros que fundaron la Masonería e implantaron estos símbolos demostraron una sabiduría y una agudeza de ingenio tan notables, que quienes conocen, en su esencia, el valor esotérico de las cosas, jamás podrán negarlo.

Estos tres puntos son el compendio maravilloso del misterio de la Unidad. De la Dualidad y de la Trinidad, vale decir, el misterio del Origen de todas las cosas y de todos los seres. Los encontramos simétricamente juntos y diferenciados en  las Tres Luces del Ara, alrededor a la Eterna Verdad y a los instrumentos que se necesitan para entenderla y aplicarla.

El punto superior representa, razonando acertadamente, la Unidad Fundamental, o Primer Principio Inmanente, del cual todo tuvo nacimiento; los dos puntos inferiores son, igualmente, una descripción de la Dualidad; los mismos dos Principios que representan las dos columnas, de cuya unión, aparecen nacidas las acciones y reacciones de los múltiples fenómenos del Universo. Y l unión de los tres puntos, por intermedio de tres líneas, asegura los tres elementos fundamentales –el azufre, la sal y el mercurio- que fecundizan la actividad de los tres Principios.

El aprendiz, al tomar conocimiento de cualquier documento masónico, tendrá que extrañarte la escritura de tres puntos en forma de triángulo al terminar una frase, como también es curioso verificar que en casi todos los sistemas religiosos se encuentra dondequiera que sea la Trinidad. Asimismo, se encuentra en la naturaleza el número tres, o la ley del Ternario, en la síntesis de varios elementos; como por ejemplo, la Trinidad más simple y fundamental: Padre, Madre, Hijo que bajo distintos nombres encontramos en todos los credos religiosos. En la religión egipcia, con Osiris, Isis y Horus; en la brahamánica con Nara, Nari y Virak, etc. Entre los católicos, la Madre desaparece teóricamente para dar lugar al Espíritu Santo, pero se conserva el culto a la “Madre de Dios”

Si contemplamos la naturaleza, en ella podemos ver: hechos, leyes y principios la misma vida del hombre no es otra cosa que un Ternario integrado por: el conocimiento, la emoción y la actividad, o sea, sentimiento y voluntad.

Los hombres que dieron origen a la filosofía señalaron en ella, tres divisiones fundamentales: la Lógica, la Metafísica y la Moral, y estas tres últimas clases de deberes: para con Dios, para con sus semejantes y para consigo mismo. Fue de esta relación que la Masonería tomó la decisión de aplicar con exceso y profusión el número Tres, en sus símbolos, emblemas y alegorías. Representa la concordia, la conciliación y la paz; es la perfecta armonía y, masónicamente, el Tres simboliza la Trinidad Suprema.

Por eso el triángulo se halla íntimamente ligado a la ley del Temario, ha sido considerado siempre como un símbolo de perfección, armonía y sabiduría. Para los masones, es el emblema de la fuerza y el orden, y es e1 que más se usa en el grado de Aprendiz; simboliza también las tres causas principales del Mal: ignorancia, hipocresía y ambición mezquina. Representa, asimismo, tres espléndidas virtudes: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

El número Tres o Temario es el fundamento del grado masónico, porque mirando hacia la creación se encuentra con una infinita cadena de trinidades o trilogías: razón, imaginación, inteligencia; expansión, comprensión, equilibrio; fuerza, materia, movimiento; nivel, perpendicular, escuadra; tesis, antítesis, síntesis; activo, pasivo, recíproco; salud, fuerza, unión; aprendiz, compañero, maestro, etc., etc. Simbolizan estos tres puntos, las tres grandes luces que iluminan el Templo Masónico: Sabiduría, Fuerza y Belleza, representadas por el Venerable Maestro, el Primer y Segundo Vigilante de la Logia, que forman las tres columnas principales que sostienen el Templo Masónico. En estos tres pilares-Sabiduría. Fuerza y Belleza -en que los antiguos masones hacían descansar su obra, significan la inteligencia teórica más elevada, la energía práctica aplicada juiciosamente, y el sentido estético que sabe idealizarlo todo. En esta infinita trinidad se encierra un mundo de enseñanza y filosofía de alta significación francmasónica.

También, simboliza, en forma sobresaliente, uno de los emblemas más resaltantes que es el Delta Luminoso, donde se diferencian tres partes: un triángulo que en su centro lleva el ojo de la inteligencia, o sea, el principio consciente: lo circundan los rayos, símbolo de la actividad y expansión constante del ser, a éstos rodea un círculo de nubes, que representan las emanaciones expansivas del espíritu; estas tres cosas juntas forman un esquema del SER en las infinitas fases de sus manifestaciones, constituyendo todo a la vez una triplicidad única. Y esto es muy cierto, porque en todo acto de la vida intervienen tres términos: un agente que actúa, un paciente que sufre la acción y un efecto producido. Esta simbolización de los tres puntos hace pensar al Masón que al escribir, o al realizar una acción, debe meditar.

Y de aquí por qué la riqueza y sabiduría del gran mundo masónico no ha muerto; nuestra Augusta Orden, que a través del tiempo ha ido presentando a sus afiliados el verdadero camino por seguir en el intrincado laberinto de la vida, tiene como nunca Institución alguna pudo tener, un cuerpo tan amplio y tan profundo en los complejos símbolos que guarda la Masonería. Ellos proporcionan al recién iniciado en nuestras prácticas y doctrinas los medios necesarios para enfrentarse, no sólo con la vida misma, sino consigo mismo, tarea enorme que sólo aquellos hombres dueños de sí mismos pueden llevar adelante.

Con el símbolo dc los tres puntos la Masonería ha empezado a enseñarnos a pensar y para ello nos ha entregado su simbología, que queda sujeta a la inteligencia de cada Masón en su grado. Trataremos de saber descubrirlos, de saber interpretarlos y de saber definirlos.

Con la ayuda de los símbolos y luces masónicas que alumbran nuestra ruta hacia la superación, que enseñan y corrigen, tratemos de ofrecer entonces a nuestros semejantes un Templo que sea el Faro en la búsqueda del camino del Bien, de la Justicia y de la Verdad.

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