La Libertad y Masonería

La Libertad en y para la Masonería

Q.·. H.·. Ramiro Toro, M.·. M.·.
Extracto del trabajo del Q.·. H.·. Zvi Nezer, M.·. M.·.

El nombre de francmasón, derivado de la palabra “freemason” y que significa masón libre se daba a los constructores que tenían libertad de vender sus servicios a cualquier persona y en cualquier país, a diferencia de los que estaban al servicio exclusivo de algún noble, prelado eclesiástico o monarca.

Por la necesidad de viajar y de conocer diversos países y costumbres, los francmasones tuvieron contacto con diversas maneras de pensar y diferentes organizaciones políticas. Esto les confirió un punto de vista excepcionalmente  amplio respecto de los problemas religiosos, filosóficos, económicos, sociales y políticos de su época.  Hubieron de admitir con igualdad de derechos a hombres de distintas nacionalidades, credos y razas y esto sentó las bases  de los principios humanistas de la naciente orden.

La Masonería en su forma actual tomo cuerpo en Inglaterra de fines del siglo XVII. En 1717, se constituyó en una gran logia bajo el patrocinio de un grupo de hombres de gran ilustración. A partir de esto la Francmasonería adquiere un carácter más amplio y susceptible de extenderse por todo el mundo.

La constitución de Anderson de 1723 señala: Los recipiendarios deben ser buenos y verdaderos, nacidos Libres, deben haber alcanzado la madurez y la edad de la razón; no ser siervo ni hombre inmoral ni escandaloso y tener buena reputación. Poco a poco este lindero o landmarks es difundido por toda Europa.  Cuando en Francia se  concedió a los obreros masones la libertad civil y quedaron exentos de vasallajes, antepusieron a su nombre genético la voz franc y comenzaron a identificarse como franc masons, que en su idioma significa “obreros libres”.

Para entonces el liberalismo europeo pese a la oposición de la iglesia católica tenía cada vez más adeptos. La ideología liberal consideraba a la Iglesia como inferior al Estado, al cual debía supeditarse; la Iglesia a su vez  la calificaba como una doctrina que buscaba legitimar los abusos de la libertad humana.  Los acusaba de enfrentarse en lucha abierta contra las autoridades y en especial contra la Ley divina.

En 1789 la revolución francesa terminó con la monarquía de ese país y cambió la vida social y colectiva en todos los órdenes. La Asamblea constituyente formuló la Declaración de los derechos del hombre cuyo primer artículo dice: Los hombres nacen libres e iguales en derechos y las distinciones sociales no pueden fundarse más que en la utilidad común. La contundencia de este y todos los artículos que fueron recogidos en ella, sacudieron los cimientos de todas las monarquías europeas.

Estas libertades extendieron por toda Europa las logias masónicas. Pocos años después comienza la actividad en América Latina.  Allí se forman todo tipo de grupos en su mayoría clandestinos que forman a su vez la llamada “Acción revolucionaria” que orientaría el movimiento destinado a promover el rompimiento definitivo entre las colonias americanas y la Colonia española.

La historia nos enseña que de la Masonería han salido, en todos los tiempos, hombres de gran visión acrisolado altruismo e inagotable energía que han dado a la humanidad sus más grandes impulsos de progreso.  Para descubrir estos nuevos caminos necesitaron nutrirse de duda filosófica, no de certeza dogmática. Para esto dispusieron de una maravillosa virtud: La imaginación creadora.  Por eso mismo la masonería no puede mantenerse al margen de cualquier violación del postulado de libertad de conciencia y de expresión.

Este es el lema emancipador y regenerador de los masones.  Libertad, derecho inherente a la humana naturaleza, y que concede al hombre la facultad de obrar según los dictados de su conciencia, por lo cual es dueño y responsable de sus actos.

No se es libre para ser libre; se es libre para hacer algo. Es como una tierra fértil en la que hay que sembrar. Recuerdo la vieja pregunta de Lenin: Libertad? para qué? y la respuesta que dice: La libertad no es un fin , es un medio y los medios no resuelven problemas ; preparan caminos para resolverlos. Sobre la tierra fértil de la libertad hay que sembrar algo y dependiendo de lo que cada uno siembre, eso mismo ha de cosechar.

Todo hombre vive eligiendo, y al elegir, se construye a sí mismo.