La Honradez

Como honradez denominamos la cualidad de la persona que obra y actúa con rectitud, justicia y honestidad. La palabra, como tal, deriva de honrado, participio del verbo honrar.

La honradez se basa en el respeto al otro y en la valoración de la verdad como un valor fundamental de la vida en sociedad.

En este sentido, una persona honrada es aquella que se rige por los valores morales, que respeta las normas sociales, y que es consecuente con ello, es decir, que tanto en su forma de obrar como en su pensamiento, se comporta de manera justa, recta e íntegra.

Así, una persona que actúa con honradez evitará siempre causar perjuicios a los otros y procurará actuar correctamente, con verdad y honestidad.

Como tal, la honradez es considerada una cualidad muy valiosa en una persona, pues implica que es alguien digno de confianza. De allí que la honradez sea fundamental para las relaciones humanas y las actividades que se basan en ellas, como el trabajo y la vida en comunidad. Una sociedad cimentada en valores como la honradez sería más justa y armónica.

La honradez se observa en las acciones cotidianas. Una persona honrada no roba, no miente, no engaña, no traiciona. La persona honrada se guía por los valores morales, el respeto de las leyes y el respeto al otro.

Si las personas en el mundo actuarán siempre ciñéndose a los dictados de la honradez, no habría asesinatos, corrupción o guerras. El quebrantamiento a los principios de la honradez es fuente de una enorme cantidad de conflictos humanos.

Por ello, el valor de la honradez debe ser inculcado en nosotros desde edades tempranas, para que desde muy pequeños seamos capaces de entender la importancia de guiarnos en la vida con verdad, justicia y rectitud.

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