La Masonería venezolana en el Bicentenario

La Masonería venezolana en el Bicentenario

Q.·. H.·. Edgar Perramón, M.·. M.·.
R.·. L.·. Lautaro Nº 197, Or.·. de Caracas

La historia de Venezuela está estrechamente ligada a la historia misma de la Masonería. Desde antes de la Independencia, la Masonería viene jugando un papel importante en la libertad, soberanía y progreso del país, lo que resulta singularmente grato precisar en el Bicentenario de la Patria.

Los orígenes de la Masonería Venezolana se  encuentran, casi simultáneamente,  en La Guaira, en 1797, con  la llegada de cuatro masones españoles, de tendencia liberal, que incorporan a varios venezolanos a la actividad masónica, y en Londres, en 1798,  con el establecimiento de la Gran Reunión Americana, fundada  por el  Precursor Francisco de Miranda, a través de la cual -y de las Logias Lautarinas que fueron sus sucursales- muchos venezolanos se incorporaron a la actividad masónica.

Más tarde, entre 1811 y 1818, nacen las primeras Logias en Cumaná, Carúpano y Angostura -que más tarde, en 1846, se llamó Ciudad Bolívar- y  donde se encuentran  las primeras actividades concertadas en torno a los principios libertarios y humanistas de la Masonería. Sin embargo, avanzan los estudios respecto de que las primeras Logias habrían funcionado desde 1807 en la Isla Margarita, sin que hasta la fecha se haya podido confirmar la  documentación disponible.

Desde entonces, la Masonería Venezolana juega un papel de primera importancia en la vida nacional, marcada por una lucha continua por las ideas emancipadoras, por un esfuerzo sostenido en pro de la independencia, por sostener el régimen republicano, permanentemente amenazado en su soberanía, y llevar la justicia a la población una y otra vez postergada.

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