Reflexiones de un Ex Venerable Maestro o El Privilegio de ser V:.M:.

QQ:.HH:., a raíz de la lectura de un trabajo realizado por un Q:.H:. Ap:. y los comentarios hechos a ese trabajo por un Q:.H:. Comp:. en los que se refería a todos los elementos que hacían parte del espacio de la Logia, los cuales solo pueden ser interpretados por iniciados en la Masonería, mas todos los trabajos presentados en el Taller, me decidí a hacer unas reflexiones sobre lo que yo, como V:.M:. observaba desde mi sitio en el Or:.

En relación al templo.- Podemos decir que los masones hemos construido nuestro Templo como lo hizo el Rey Salomón, de manera que su orientación y su interior, es la imagen y representación del universo. Su posición es de Oriente a Occidente a fin de que dentro del Templo correspondan los puntos cardinales a la realidad.

El Templo masónico es un rectángulo extendido de Oriente a Occidente, es decir en dirección de la Luz que sale del oriente. Su anchura es del Norte al Sur. Su altura, de la superficie de la tierra al firmamento. Su profundidad, de la superficie al centro de la tierra. Su techumbre es el firmamento. Su suelo la superficie de la tierra. Sus muros, el HORIZONTE INFINITO. Esto quiere decir que prácticamente no tiene límites, es una representación del Universo.

Las Columnas, doce, de ellas seis en el lado norte y seis en el lado sur sostienen el firmamento y rodean el ámbito. Delimitan y establecen la pertenencia del lugar. Forman un espacio de meditación, de magia.

El Sol y la Luna, en el muro oriental, recuerdan a los dioses primordiales, originarios del hombre. La Estrella luminosa o flamígera es la representación de la ciencia secreta. El templo deberá estar rematado con una bóveda por cielo. Es la decoración que debe tener todo templo masónico. El templo nos contiene, del mismo modo que nos contiene el cosmos.

Otro conjunto de elementos, contribuye a señalar los usos, las costumbres y los procederes masónicos. Es lo que se llama la pragmática o lenguaje de la liturgia: La Cadena, metáfora de unidad entre los hermanos y, a la vez, singularísima imagen de lo infinito, de lo infatigable, del esfuerzo humano.

Analizando la cadena, en su simbolismo más sencillo, vemos que está constituida por eslabones, la materia de que están hechas, no corresponde a ningún metal conocido, sin embargo es una aleación, aleación de valores, los hay que le dan firmeza, dureza y fortaleza, son las virtudes y el cumplimiento de nuestro compromiso hecho cuando nos iniciamos; los hay que debilitan y ponen en riesgo de que se rompa el eslabón, y con él la cadena, son los vicios: llámense inasistencia, incumplimiento con el tesoro, poca fraternidad. La cadena no está cerrada, sus extremos abiertos, simbolizan que potencialmente siempre está en espera de un nuevo eslabón, un profano que desee la gran luz masónica.

El más evidente símbolo del templo: las columnas B y J, símbolos del trabajo y el salario, rematadas con la esfera terrestre y la esfera celeste. A sus pies, las piedras que recuerdan el origen corporativo y arquitectónico de la francmasonería universal. Las columnas junto con la puerta conforman el Pórtico de la entrada, que según se dice “no está dentro ni fuera de la Logia”. Se trata entonces de un espacio “intermediario”, lugar de “pasaje” o de “tránsito” entre el exterior y el interior del templo, entre lo profano y lo sagrado. Agreguemos que, la puerta no es un elemento pasivo en la configuración de un Templo masónico, no es la simple discontinuidad de una pared para permitir o impedir la entrada. Por el contrario, tiene una función muy activa y la capacidad de transmitir un mensaje, como cualquier otro elemento simbólico del Templo. La función activa de la puerta como símbolo se traduce en la capacidad de facilitar el paso o de impedirlo, es decir, el paso a su través es selectivo y requiere de un reconocimiento previo para entrar.

Las puertas del Templo es donde empieza para el profano su proceso de Iniciación. Es el primer símbolo que va a actuar de forma efectiva sobre él: una Puerta abriéndose para franquearle el acceso. El paso de lo profano a lo Sagrado no es fácil, por eso entrará por una Puerta “baja y estrecha”. Además, el tránsito por el umbral se relaciona con el final de un ciclo profano y el nacimiento a lo Sagrado, representándose ritualmente con la postura del recipiendario entrando en una posición casi fetal a través del umbral, estableciéndose una clara analogía con el nacimiento biológico.

Es por eso que el masón dice que es hijo de tal logia, ya que la iniciación masónica significa un nuevo nacimiento, y se le ha dado la luz entre las dos columnas en representación de las piernas maternas en el momento de nacer, y que venía de la oscuridad del vientre materno, Cámara de Reflexión.

El VOLÚMEN DE LA LEY SAGRADA, LA ESCUADRA Y EL COMPAS.-
Al centro del templo y sobre el piso de mosaico se encuentra el Ara y sobre ella hay tres objetos: el Libro de la Ley, el Compás, y la Escuadra. Los tres definen las Tres Grandes Luces de la Masonería y en su presencia los masones prometemos y establecemos nuestras alianzas con el espíritu de nuestra orden. Luces Morales inanimadas, que alumbran con su honda filosofía la carrera del iniciado. Representan, además: La Biblia, las leyes Masónicas; la Escuadra, con su vértice hacia occidente, o sea, viene desde el mundo profano, desde la oscuridad, simbolizando la rectitud y representando la materia. Es el principio regulador de nuestros actos. Y el Compás apoyado en la Biblia con su vértice apuntando a oriente, fuente de irradiación de energía ya que la verdadera luz del conocimiento viene desde el Or:. y a través de las dos puntas del compás se esparce por toda la logia, y representa el espíritu, la justicia y la equidad con que debe juzgarse la conducta de los Hermanos y la de nuestros semejantes.

Tres luces rodean el Ara, son las Luces de la Logia: el V:.M:. la Sabiduría, el Prim..Vig:. la Fuerza y el Seg:. Vig:. la Belleza.
Estando en logia de Ap:., la escuadra estará sobre el compás, simbolizando que la materia aún prevalece sobre el espíritu. Es por eso que el masón viaja desde el occidente hacia el oriente en busca del verdadero conocimiento.

Composición de la Logia.-
Aprendices.- Se les han abierto las puertas del Templo Sagrado porque han sido iniciados y aceptados. Se les ha recibido con la mano extendida y el abrazo fraterno. Se les “enseña“ desde la Iniciación misma, a tener actitud autocrítica, discernir conceptos, observancia, silencio, duda, discreción, respeto, tolerancia, fuerza, liturgia, y se les enseña a adentrarse en los misterios de los símbolos.
Han llegado hasta la puerta de Occidente con humildad, convicción y voluntad propia, buscando encontrar la Luz que les señale el camino a la comprensión del Ser Supremo, al entendimiento de la Naturaleza, a la conceptualización del Cosmos, y la búsqueda de la Suprema Verdad. Son hombres libres, de buenas costumbres, mayores de edad y con solvencia moral.

Han superado los obstáculos: Rituales de su nacimiento, vida y muerte en el cuarto de Reflexión. Han llamado a la puerta del Templo, con la ayuda del Q:.H:. Guía, y penetrado en él desprovistos de valores materiales, joyas y pertenencias. Al llamar a las puertas del Templo han percibido que si llaman con orientación… ésta se les abrirá. Si piden con humildad…se les concederá. Si buscan virtud y honor… lo encontrarán.

Los aprendices son hombres de buena voluntad, son materia prima e instrumento perfectible, y tienen el firme propósito de encontrar lo que buscan. Están comprendiendo que la Masonería los ha invitado a trabajar, a perseverar, y con las herramientas pertinentes a su Primer Grado AP:. M:. Este Grado que ostentan se refiere antes que nada a “su capacidad de aprender”, siendo receptivos, mente abierta con una buena dosis de duda, anhelo de progresar, y atentos a las enseñanzas de sus Maestros. Este estado de percepción consciente es la primera condición para que como Aprendices puedan hacerse Masones en el sentido verdadero de la palabra.

Pero también están comprendiendo qué en este suelo fértil a la sabiduría, no se les entregará el tesoro de la Verdad y la Virtud en bandeja de plata, sino que cada quién se hará acreedor a ello si son estudiosos, hábiles, ecuánimes, éticos y talentosos. Si asisten a sus Cámaras de Instrucción con su Seg:. Vig:. y a las tenidas con puntualidad y dedicación, para poder proyectar por si mismos que son “verdaderos masones” en pensamiento, palabra y obra. Los misterios se hallan ocultos en lo más profundo del simbolismo de su Madre Logia y sólo buscando por detrás de la apariencia y con el esfuerzo de hacerse verdaderos Masones, podrán encontrarlos.

Compañeros.- Después de la etapa inicial de los estudios, se llega al siguiente grado donde se amplían los conocimientos, siempre con la tendencia de forjar al hombre virtuoso, alejado de las mezquindades humanas, interesado en incrementar los factores de unidad, dignidad y solidaridad humanas. Es una etapa de esfuerzo en la que se vencen los obstáculos y se estudia para superar el trabajo de la construcción del Templo Interior. El Compañero Masón es un constructor de habilidades, un forjador de voluntades, un estudioso de las causas de todas las cosas; se entrega al estudio de las ciencias para descubrir o verificar la verdad, pugnando por que la educación en general, tenga un profundo sentido de formación social y moral.

El Grado de Compañero simboliza el estudio del hombre y la manera de educarle para que conozca sus deberes y derechos, para que sepa emplear todos los recursos de que le dotó la naturaleza, ser libre de la esclavitud de los instintos y vivir por la inteligencia; de aquí el nombre de iniciación perfecta que le daban los antiguos iniciados. La finalidad de este grado es darle a conocer al Compañero, todas y cada una de las facultades de que está dotado el hombre y el modo de utilizarlas, desarrollarlas y perfeccionarlas, tanto física como intelectualmente.

Todo esto se logra con su asistencia permanente a sus Cámaras de Instrucción con el Prim:. Vig:. de la Logia, para que pueda pasar de la práctica a la teoría para dirigir y vigilar a los Aprendices y auxiliar a los Maestros, porque un Compañero hábil será sin duda alguna, un excelente Maestro Masón.

Maestro.- “Se ha dicho que formar una Maestría de excelencia, en forma metódica y gradual, es la suprema aspiración de la Orden Masónica. El masón del Tercer Grado se ha de distinguir no sólo por su capacidad e inteligencia, sino por su elevada condición docente, por ser el primero en asumir las empresas generosas y dignas. El Maestro es el que guía, el que educa, el que orienta e indica el camino.
Todas las verdades de la Masonería se encuentran en el Grado de Maestro, el Grado que conlleva la responsabilidad de enseñar y educar, de dar ejemplo de plenitud masónica, de sencillez y de intachable probidad.

En la Cámara del Medio se ejerce la soberanía del Maestro y, con su indispensable y ponderado concurso realizador, se logra, también, la plenitud de la misma Cámara, como superior organismo docente, formativo y administrativo, refugio deseable y necesario para gozar de la libertad y corregir errores desventurados”. (Edgar Perramón).

El M:. Masón debe demostrar que ha ingresado a la Masonería poseyendo la capacidad de cumplir con los fines de la Orden establecidos por la Constitución, leyes y decretos de la misma. Que ha recibido una instrucción masónica eficaz, que lo lleve a entender, aceptar y practicar la filosofía de la Orden, y que debe poseer y ejercitar efectivamente una ética de comportamiento social, personal, laboral y familiar intachable y debe practicar una militancia activa y gravitante en el campo del mundo profano en que le toca actuar.

Debe asumir todos los cargos desde los llamados Oficiales de Segunda (M:. de Cerem:., Hospitalario, Experto, Guarda Templo Interior), pasando luego a ser Oficiales de Primera (Secretario, Tesorero y Orador). En cada uno de estos cargos debe demostrar su responsabilidad y su compromiso con la Logia. Su asistencia y compromiso con el Tesoro deben ser permanentes, solo así puede llegar a ser uno de los dignatarios de la Logia, pasando a ser una de las Luces de La Logia. El Seg:. Vig:., La Belleza, vigila la columna del Norte y es el encargado de dar instrucción a los Aprendices. El Primer Vig:., La Fuerza, vigila la columna del Sur y es el encargado de dar instrucción a los compañeros. Y el cargo más importante: el V:.M:., La Sabiduría. Sabiduría para dirigir el Taller con Fraternidad, entendiendo que se debe por entero al servicio de la logia que le ha honrado con sus sufragios lo han elegido como el mejor entre sus iguales, otorgándole su confianza y representación. Jamás verá amigos o enemigos en su logia, sino hermanos a quienes distinguir por igual. Parco en la censura y prudente en las alabanzas, procurando que su imparcialidad nunca pueda ser puesta ni por un solo instante en tela de juicio, estudiando y reflexionando el carácter y las disposiciones de los QQ.·. HH.·. del Taller, siempre vigilante y dueño de sí, previsor y prudente. Siempre dispuesto a aprender de sus HH:. No debe ejercer su veneratura en comparación con otras, las veneraturas no son comparables, cada una se ejerce según su tiempo y sus circunstancias y debe ser la mejor para ese momento.

Ritual de Apertura y Clausura de la Logia masónica.-
El privilegio de ser V:.M:. –
El ritual de apertura y clausura de la Logia masónica es, junto a los catecismos o manuales de instrucción y los símbolos que aluden a la construcción, el único legado (pero sin duda inapreciable) que la Masonería actual ha recibido de la antigua Masonería operativa.
Silencio y en Logia. Comenzamos así la simbólica del ritual de apertura de la Logia, ritual que consagra, en el verdadero sentido de la palabra, los trabajos que en ella se cumplen.
Comenzamos con asegurarse de la “cobertura” de la Logia.
La Apertura de la Logia comienza comprobándose ritualmente la “seguridad” o “protección” de la misma. En eso consiste el “primer deber de un Vigilante en Logia”, pues ésta ha de estar plenamente “a cubierto” de las influencias procedentes del mundo exterior o profano. De esa cobertura se encarga directamente el Guardatemplo, oficial que custodia ese espacio intermedio entra la puerta del Templo y las columnas B y J para que los trabajos masónicos se desarrollen y cumplan en perfecta armonía.

Comprobar la regularidad iniciática de los asistentes y determinación del espacio simbólico.-
Una vez el templo está “a cubierto”, se procede a comprobar que todos los integrantes de la Logia están en el lugar que les corresponde dentro de ella, asegurándose también que estén en posesión del signo de “al orden”, que forma parte de los “secretos” del grado, y que se refiere a la disposición interior adecuada para recibir la enseñanza tradicional contenida en los ritos y los símbolos. En asegurarse de ello consiste el “segundo deber de un Vigilante en Logia”. En este sentido, si el Guardatemplo se encarga de la seguridad “externa” de la Logia, el Primer y el Segundo Vigilantes asumen su seguridad “interna”. Ellos “vigilan”, ritualísticamente, la regularidad iniciática de todos los hermanos que se sitúan en las “columnas” de Mediodía (el Sur) y Septentrión (el Norte).
En este momento del ritual de apertura se trata de poner los fundamentos, o los cimientos, de los trabajos que se van a realizar en la Logia, su base firme y “segura” sobre la que dichos trabajos podrán ser consagrados. Efectivamente, sólo si los que “decoran” las columnas de Mediodía y Septentrión están en “su lugar” e interiormente “al orden”, la Logia estará “debidamente cubierta”, y se podrá así penetrar “en las vías que nos han sido trazadas”, es decir en el camino que conduce a la Luz del Conocimiento.  Los VVig:. informan al V:.M:. que la Logia está segura y podemos trabajar sin temor.

La iluminación del Templo.
Son las luces de la Sabiduría el Venerable Maestro, la Fuerza el Primer Vigilante, y la Belleza el Segundo Vigilante, o mejor sus funciones, los portadores del espíritu que ilumina la Logia, y que la luz sensible simboliza de manera manifiesta.
Y Sabiduría, Fuerza y Belleza son los nombres que reciben los tres pilares o “tres pequeñas luces” situadas en el centro mismo de la Logia, y dispuestas en forma de escuadra al rededor del Ara. El rito del encendido de estos pilares, señala el momento preciso en que la Logia, que hasta entonces permanecía en penumbras, queda plenamente iluminada, produciéndose un paso de las “tinieblas a la luz”. La Logia se edifica con Sabiduría, Fuerza y Belleza, que se corresponden respectivamente con cada uno de los tres pilares.
Es a partir de ese momento que se procede a la apertura del Libro de la Ley Sagrada (la Biblia), y a disponer sobre él el Compás y la Escuadra, lo cual lleva a cabo el M:. de Cerem:. de la Logia. El libro y los dos instrumentos, constituyen las “Tres Grandes Luces” de la Masonería, situadas encima del Altar de los juramentos, es decir en el punto geométrico donde simbólicamente se efectúa la unión del cielo y de la tierra, de la vertical y la horizontal.

Este encendido de las Luces y el ordenamiento de la Biblia, la Escuadra y el Compás es desempeñada en realidad por todos los integrantes de la Logia, los cuales al “contemplar” el desarrollo ordenado de la ceremonia ejecutado por el M:. de Cerem:. participan por igual de él. Esa contemplación, ritualmente cumplida, generan un vínculo de orden sutil entre todos y cada uno de los miembros de la Logia, vínculo que una vez establecido constituye el soporte para la manifestación de la influencia espiritual.

Descripción del tiempo simbólico y consagración de la Logia.-
Ahora podemos decir que la Logia dispone de todos los elementos necesarios para que los trabajos puedan abrirse “regularmente”, pues “todo está conforme al rito”. Como se señala en los rituales, esos trabajos comienzan a “Mediodía en Punto”, cuando el Sol se encuentra en su cenit y su luz cae en “perpendicular” o en “plomada” sobre nuestro mundo, siendo la verticalidad de esa luz un símbolo más del eje invisible que une el Cielo y la Tierra.

Podemos así continuar con el desarrollo de la Ten:. con la lectura del Acta, los informes de la Gran Logia, la memoria del V:. M:. y llegamos al objeto de la Ten: la lectura del Trabajo programado para cada Ten:.. Mientras todo va sucediendo hemos estado escuchando, muy suavemente a la Col:. de la Armonía.

Se da lectura al trabajo y antes de ofrecer la palabra, escuchamos con mayor intensidad a la Col:. de la Armonía, lo que nos lleva a recordar que “la música es, en ella misma y por esencia, una masonería, una construcción de carácter iniciático. Los elementos que la componen no son los sonidos, piedras brutas, sino las notas, piedras talladas. A través de la belleza de los sonidos y de la armonía de los ritmos se llega a la sabiduría del silencio. La música es el arte de organizar los sonidos.

Los tres parámetros que precisa la talla de la piedra, la precisa el sonido: La Fuerza, que reside en la densidad. La Sabiduría, en su «tempo» o longitud. La Belleza, en su altura o frecuencia. Las piedras justas y perfectas del edificio musical deben ser ensambladas: la música es una construcción, una arquitectura, un «arte real» que nos revela las leyes universales de la «Gran Obra» que podemos organizar en tres etapas. El Silencio, vacío necesario antes de la manifestación, es el estado de aprendizaje. El Sonido, la manifestación, la toma de conciencia, el despertar del compañero. La Melodía, la organización del sonido por el maestro.

Se puede encontrar otra analogía en tres etapas, entre el método de formación del músico y del masón: El Aprendiz: Estudia la música en sí mismo (canta). Aprende a descodificar unos símbolos o signos (solfeo) y escoge sus instrumentos. Para ello precisa de un maestro o instructor.

El Compañero: Alcanza la soltura en la interpretación de los signos y en la utilización de sus instrumentos. Colabora con otros compañeros en el canto y en la interpretación (polifonía, conjuntos instrumentales). Estudia la historia, los estilos y a los grandes maestros. En esta etapa el compañero entra en un proceso de auto-formación.

El Maestro: Su tarea es alcanzar una interpretación personal, una vivencia que haga posible la transmisión de la obra. El maestro trabaja en soledad, pero precisa de un aprendiz, del cual aprende todo lo necesario para alcanzar la auténtica maestría. Con esta relación se cierra el ciclo. (Extracto de un trabajo presentado en este Taller el año pasado)

Se concede luego la palabra para comentar y enriquecer el Trabajo presentado. En posición al orden para organizar las ideas, los QQ:.HH:., a su turno exponen su propio punto de vista del Trabajo, los demás escuchan con el mayor respeto y en absoluto silencio. El V:.M:. se retroalimenta con cada exposición, es el Primer Ap:. de la Logia.

Silencio en las Ccol:., se corre el Saco de Proposiciones por intermedio del Q:.H:. Exp:. quien escuadrando el Templo, circula siempre con el Ara a su derecha, la Col:. de la Arm:. lo acompaña en su recorrido, a veces el Saco llega estéril al Or:., a veces trae una esperada solicitud de ingreso de un caballero profano.

Se ofrece la palabra por el Bien General de la Orden, del Resp:. Taller y de cada uno de sus miembros en particular.
Se corre luego el Saco de Beneficencia por intermedio del Q:.H:: Hosp:., las medallas profanas recaudadas van a Hospitalía para el socorro mutuo de los HH:., la Col:. de la Arm:. sigue acompañando estos recorridos.

Llegamos a la “Medianoche en Punto”, cuando los trabajos de la Logia finalizan. A partir de mediodía se inicia la curva descendente de la luz solar, que encuentra su punto más bajo (nadir) en medianoche.

A L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:. se cierran los trabajos de la Logia, el V:.M:. invita a cerrar la Cadena, con los mejores deseos por la felicidad de los HH:. nos retiramos con la satisfacción del deber cumplido. El V:.M:. ha tenido el privilegio ser el V:.M:. de una Logia que trabaja por el bien del hombre, por el bien de la sociedad y ha recibido nuevas luces de su Taller, sigue siendo el primer Aprendiz de la Logia. Comienza a planificar la próxima Ten:..
QQ:.HH:. Prim:. y Seg:., QQHH:. todos, esto es lo que el V:.M:. observa desde el Or:., este es el Privilegio de ser V:.M:.. Gracias QQ:.HH:.

Salud, Fuerza y Unión.

Rafael Valencia Valencia.
P:.V:.M:.

Bibliografía: Todos los trabajos presentados por los QQ:.HH:.
Or:. de Caracas, 24 de octubre de 2015 (e::v:.).

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