La Masonería Venezolana en el siglo XX. Su futuro

RESUMEN

Considero QQ.·. que para dar inicio a este trabajo no puedo dejar de remontarme a los orígenes de la francmasonería en Venezuela . puesto que su importancia es de tal magnitud que sin lugar a dudas va de la mano con el alumbramiento de la república.

En este sentido daremos un rápido vistazo a sus miembros más destacados durante estos dos siglos de presencia masónica en Venezuela, para luego hacer algunos comentarios sobre cual puede o debe ser el rol de nuestra institución en los años venideros

INTRODUCCIÓN

LA MASONERÍA EN VENEZUELA

Los orígenes de la Masonería en Venezuela están estrechamente ligados a la emancipación y a los libertadores. En efecto, el 24 de junio de 1824 se fundó la Gran Logia de Venezuela. Como Uds. bien saben Q:.Q:.H:.H:., su Primer Gran Maestro fue el Ex-Vicepresidente de la República, Diego Bautista Urbaneja Sturdy, un abogado distinguido que, también, fue uno de los más prestigiosos magistrados del país.

Siete importantes figuras de la Venezuela de ese tiempo, con una respetable vida pública acompañaban al Gran Maestro Urbaneja en la primera Directiva: José Cordero, Manuel López Umérez, José R. Martín, Andrés Narvarte, José María Peigrón, Femando Peñalver y José María Lovera. Muchas veces, Bolívar habría de agradecer a Peñalver sus consejos y su eficaz colaboración en el Congreso de Angostura de 1819 como también muchas veces se ha elogiado la ponderación de Narvarte cuando asume la Vicepresidencia a la renuncia de! Presidente José María Vargas, otro ilustre masón.

A fines de 1824, ya había 18 logias en el país, todas trabajando en torno a los ideales humanitarios y patrióticos que sirvieron de base a la independencia y al desarrollo de Venezuela.

Más tarde, se incorporan a la Masonería las más importantes personalidades del país. Por sus talleres pasan Presidentes de la República, magistrados, intelectuales, académicos, militares de todos los componentes, científicos, profesores universitarios, artistas, empresarios, agricultores, comerciantes, funcionarios públicos y gente modesta, digna y de trabajo en las distintas áreas de la vida nacional.

Durante la dictadura de Gómez, entre 1908 y 1935, la Masonería fue debilitada por los organismos gubernamentales y ello produjo un sensible atraso con el alejamiento de sus hombres más esclarecidos. Su recuperación se hizo lenta, por la confusión que se había generado, hasta que nuevas generaciones con altos valores éticos y un importante nivel intelectual, académico y humanista, se incorporan a la Masonería y crean nuevas bases de desarrollo espiritual y moral de la institución.

INFLUENCIA DE LA MASONERÍA EN LA SOCIEDAD

Grandes hombres de la historia de la Patria han pertenecido a las logias masónicas. Desde luego, Bolívar, Miranda, Andrés Bello, Simón Rodríguez y Sucre.

Han pertenecido, también, los Presidentes de la República José Antonio Páez, José María Vargas, Carlos Soublette, José Tadeo Monagas, José Gregorio Monagas, Julián Castro, Manuel Felipe Tovar, Juan Crisóstomo Falcón, Antonio Guzmán Blanco, Francisco Linares Alcántara, Joaquín Crespo, Juan Pablo Rojas Paúl, Raimundo Andueza Palacio, Ignacio Andrade, Raúl Leoni.

En el Panteón Nacional figuran ilustres personalidades de la política, las ciencias, el derecho, la educación y la vida militar que dan prestancia y dignidad a ese lugar de la gratitud nacional. De 139 próceres, 38 son masones.

De los 30 hombres más influyentes en la historia de Venezuela, a juicio de los principales académicos y estudiosos venezolanos, 10 son masones: Bello, Andrés Eloy Blanco, Bolívar, Guzmán Blanco, Antonio Leocadio Guzmán, Humboldt, Miranda, Páez, Simón Rodríguez y Sucre (El Universal. 31.7.98).

Junto a todos ellos están artistas como Teófilo Leal y Juan Lovera, educadores como Jesús Enrique Lossada y Luis Beltrán Prieto, escritores como Vallenilla Lanz, Rufino Blanco Fombona y Mario Briceño Perozzo. historiadores como Rafael María Baralt y Caracciolo Parra Pérez, hombres públicos como Luis Felipe Llovera Páez, humanistas como Rafael Villavicencio, empresarios como Manuel de Lima y Carlos y Evaristo Soublette, juristas como Rafael Naranjo Osty y Nicomedes Zuloaga Tovar, músicos como Eduardo Calcaño. Pedro Elías Gutiérrez, Juan José Landaeta, Vicente Salias y Ramón de la Plaza, periodistas como Juan Vicente González y altos dirigentes políticos, sindicales, gremiales y de organizaciones no gubernamentales que han contribuido y contribuyen al desarrollo y progreso de la vida nacional.

La acción de la Masonería se refleja en numerosas obras de bien público. cuya creación u organización ha sido inspirada por miembros de la Orden Masónica, y en numerosas leyes corno la abolición de la esclavitud; Himno Nacional y símbolos patrios; votación directa; matrimonio civil; cementerios laicos; educación pública, gratuita y obligatoria; separación de la Iglesia del Estado; libertad de cultos, voto femenino y muchas otras de carácter cultural y en apoyo del bienestar y la defensa del patrimonio y la soberanía nacionales.

VENEZUELA HOY

El panorama que tenemos en la Venezuela de hoy Q:.Q:.H:.H:., es en extremo delicado y digno de analizar. Por una parte vemos con dolor la inseguridad que nos toca vivir amén de la inestabilidad que reina en todos los ámbitos jurídicos y comerciales producto de una pugna fratricida y fanática entre actores políticos que carecen de credibilidad ante el colectivo y dejando muy claro que sus conductas, en la gran mayoría de los casos, carecen de principios, valores e ideas positivas para la nación y que por el contrario están ciegos y subordinados a intereses mezquinos, contra los cuales los masones siempre hemos y debemos seguir combatiendo y condenando. Así pues vivimos un momento que sin quererlo nos volvemos insensibles ante el dolor ajeno, ante las cosas que nos acostumbramos a leer en los medios y que yo realmente Q:.Q:., me asombro de ver como hechos tan graves suceden a diario y rivalizan en crueldad y violencia. Asesinatos por causas banales, matanzas entre bandas rivales, niños que mueren por balas perdidas se cuentan por cientos, prostitución infantil, cada vez hay más niños durmiendo en las calles y pidiendo para drogarse o medio calmar el hambre, los adultos mendigando un trozo de pan. Los ancianos manifestando por sus derechos, promiscuidad sexual en la familia, y varios etcs, a cuál de ellos más dramáticos y cruel que ya Uds. al igual que yo conocen por demás. Por otro lado tenernos un temor permanente a que suba el dólar, que el banco no quiebre, a la suba vertiginosa del precio de los insumos alimenticios básicos sumado al deterioro de su calidad, los servicios, la salud, la educación, y un sin número más de delicias por el estilo.

La gerencia de los altos estratos privados es una cosa y la gerencia de los altos estratos públicos es otra. Mientras un ser humano por ocho horas de trabajo gana doscientos y tantos miles de Bolívares, otro despilfarra millones en el mismo o menor tiempo y luego se presenta ante los medios como un humilde servidor, como un distinguido ciudadano incapaz de romper un plato. Una pequeña empresa ve cerrar sus puertas y despedir el poco personal que tenía, mientras los grandes consorcios bancarios elevan sus ganancias cada día casi en la misma proporción de su queja porque no pueden aumentar aún más el valor de sus “servicios”. Vemos con gran preocupación como el sector educación consume colosales presupuestos mientras el nivel o la calidad de la enseñanza no cubre las expectativas y necesidades de la comunidad. Cómo los religiosos se disputan los cuerpos de los fieles y sus ingresos también. Cómo la superstición tiene horarios estelares en los medios con el respaldo de jefes y subalternos. Los juegos de envite y azar pululan por doquier generando una insana costumbre hacia la riqueza fácil. Cómo el fanatismo se incrementa en lo político, en lo económico, en lo religioso, en lo social y hasta en lo cultural, acercando cada vez más al venezolano a dirimir sus diferencias fuera del marco civilizado de la palabra. Cómo la desintegración de la sociedad y hasta del mismo individuo es una rutina.

EL RETO MASÓNICO

¿Puede la Masonería aportar alguna solución al Hombre de finales del siglo XX y comienzos del XXI? ¿Puede la Masonería servir como instrumento de análisis y de comportamiento de la problemática sociocultural e individual de los hombres o mujeres actuales? Estas o similares preguntas se las plantean diariamente el masón.

Para saber si la masonería puede, aún hoy, ser una asociación necesaria, es preciso realizar, aunque somera, una enumeración de los problemas. no resueltos, que tenemos planteado en este segundo milenio.

La crisis de valores se ha instalado prácticamente en todos los pueblos y particularmente en el mundo occidental. El Hombre cada vez se encuentra más solo, enfrentado a su entorno. La indiferencia ante los problemas de los demás está cada vez más arraigada en nuestra conciencia. Estamos echando en falta un modelo, lo suficientemente flexible y pluralista, que armonice nuestras necesidades con los demás.

El Hombre de hoy no encuentra, en general, satisfacción a sus necesidades de búsqueda de la verdad y fraternidad en la mayoría de las instituciones que controlan actualmente la sociedad y las conciencias. Los intereses de grupo, la oportunidad conyugal, las verdades y disciplinas impuestas por el núcleo dirigente, los cuerpos doctrinales inamovibles (que impiden ese desarrollo armonioso y creativo de la mente humana) conducen, con frecuencia, al bloqueo de las conciencias e impiden la capacidad de enfrentarnos con nuestras propias angustias y con los múltiples males que nos afligen.

Ante esta actitud de soledad y desorientación ante la vida, es necesario un desarrollo y una intensificación de la ética masónica, basada en el respeto al individuo, la solidaridad, la tolerancia y la fraternidad. Es preciso recrear un humanismo del respeto, de la autenticidad, de la responsabilidad compartida, del amor al trabajo, de la capacidad creadora, que libere la extraordinaria potencialidad que los hombres y las mujeres llevamos dentro de nosotros mismos, para que nos pongamos a laborar por un mundo mejor. La nueva ética que necesita, existe, en parte, en la masonería, en ese profundo respeto del ser humano, tomado como individuo y en sociedad.

Creo también Q:.Q:.H..H:., que los masones tenemos algo invalorable que podemos aportar y es e! sacrificio, el mismo que ha caracterizado la acción masónica a lo largo de la historia y sin e! cual ningún Q:.H:. pudiese haber acometido obra alguna de las tantas y tan grandes que han realizado. Entiendo por sacrificio el sacar conscientemente de nosotros mismos el máximo caudal de esfuerzos y abnegación de que disponemos y ponerlos al servicio de una causa justa. “El que nada sacrifica a nada tiene derecho”. Esta sola recomendación nos indica claramente el amor y la dedicación que debemos poner en el sacrificio a realizar. Es harto humillante para un hombre cobijarse bajo el techo en el cual él no puso ni un granito de arena, disfrutar del progreso que él con su esfuerzo no ayudó a construir, festejar el triunfo donde él no tuvo ninguna participación.

Todo masón debe tomar muy en cuenta estas sencillas pero contundentes razones para, en todo momento, estar presto a aportar su cuota de sacrificio para la solución de la problemática social y de las exigencias de la comunidad donde se desenvuelve y por ende de su patria y muy especialmente debemos poner a trabajar nuestra mente, nuestra voluntad y nuestra afectividad en función de la sociedad. Todas las actividades de la vida exigen una buena parte de sacrificio, pues, donde no está presente, se hace presente el fracaso. El hombre que no tiene preocupación por hacerse un ciudadano útil a sí mismo y a sus semejantes, está seguramente condenado al fracaso de toda acción que emprenda; el estudiante que no preste debida atención y esfuerzo al realizar sus estudios, jamás tendrá una carrera exitosa; los padres de familia que no asuman con la debida responsabilidad la conducción del hogar, ese será un hogar que camina derecho hacia su destrucción; una nación donde gobernantes y gobernados no están dispuestos a contribuir cada uno con e! cumplimiento de sus deberes: los gobernantes aplicando políticas, progresistas de entera honradez y moral administrativa y los gobernados contribuyendo con su trabajo creador a producir cuanto la nación necesita para hacer el bienestar de todos, es una nación que jamás logrará llevarle a su pueblo la felicidad.

Ahora bien: una organización que pretenda realizar un cambio profundo en las estructuras de un país, deber entender que no se trata de una simple organización, sino de una gran empresa que requiere de inmensos sacrificios, y de esto deben estar plenamente conscientes todos sus miembros porque de lo contrario su signo será irremediablemente el del fracaso, y este, por razones de moral política y humana, jamás debe pasar por la mente de un buen masón.

CONCLUSIONES

Como vemos, la Masonería Venezolana tiene un presente muy exigente, un reto bastante serio. Para cada uno de los Masones y sus Logias, sea cual fuere su jurisdicción. Se nos presenta una realidad que nos invita a ser cada vez más útiles, a recordar él por qué descubrimos nuestro brazo, a estar prestos y siempre dispuestos a socorrer al necesitado, sea humano, sea Institución. La Masonería es la alternativa válida que el país necesita, la aplicación de la Masonería y sus principios en todos los ámbitos de la vida nacional es la salida hacia una Venezuela próspera, feliz, justa, soberana, por lo menos

SALUD, FUERZA Y UNIÓN.

Oriente de Caracas, Marzo del 2004

Q.·. H.·. Eduardo M. Escós