2017-1: ¿Existe Masoneria En Rusia?

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¿Existe Masoneria En Rusia?

 

Orígenes y principios de la masonería en Rusia

Con su objetivo de “levantar templos a la virtud y prisiones al vicio”, la masonería rusa albergó durante años a algunos de los intelectuales más avanzados de su tiempo.

 

Originalmente, la masonería llegó al país en el año 1731, cuando la Gran Logia de Inglaterra designó a un militar, el capitán John Philips, como Gran Maestro Provincial de Rusia y Alemania. Gracias a la participación de militares extranjeros en los asuntos de Rusia, la masonería creció mucho en el siglo XVIII en la corte de Catalina la Grande.

La primera logia masónica de la nación se llamaba la Logia de la Perfecta Unidad, Nº 414 y fue creada en San Petersburgo en 1771. Tanto así que fue el propio secretario personal de Catalina, Iván Yelagin, quien fue nombrado primer Gran Maestro Provincial de Rusia.

En aquellos tiempos, la masonería en el país dependía de la égida de la Gran Logia de Inglaterra, que aún hoy tiene logias en toda Europa, África o el Sudeste Asiático.

Yelagin sería el primero, en 1776, en crear la Gran Logia Nacional de Rusia, en la que se unían conocimiento masónico europeo con la tradición de los grados militares derivados de los templarios. No obstante su avance, en 1822, el Zar Alejandro la prohibió, como reacción a la amplia participación de los masones en las guerras napoleónicas.

Tras un siglo XIX tumultuoso, las cosas se complicaron en el XX. A principios del siglo, unos 15 masones rusos de la órbita de Kerenski que habían emigrado a Francia se unieron a logias en París, donde entraron en contacto con la tradición universalista francesa. Principalmente la logia Kosmos y la logia Monte Sinaí.

 

A su regreso a Rusia, en 1908 fundaron las logias La Estrella Polar en San Petersburgo y la logia Regeneración en Moscú. Poco más tarde, abrirían logias en idioma ruso en Berlín y en París.

A pesar de que muchos masones habían participado activamente en la reacción contra el autoritarismo de los zares, el IV Congreso Mundial de la Internacional Comunista, en 1922, declaró que ser masón y ser comunista eran incompatibles. Incluso Trotsky dijo aquello de que la masonería era “una ideología de concepción burguesa contraria en sus principios a la dictadura del proletariado, que tiende a establecer un Estado dentro del Estado”.

Las purgas se cobraron la vida de decenas de masones y la institución, plagada de intelectuales con contactos en Europa Occidental, hubo de exiliarse en Francia hasta la década de 1990.

Como la española, la masonería rusa nunca dejó de existir. Se exilió en Francia bajo el paraguas de la Gran Logia Nacional Francesa, en París, hasta que pudo regresar tras la perestroika y la caída de la URSS.

Hoy en día, la Gran Logia de Rusia, según explica su página web, es es la sucesora de una tradición masónica de 300 años, está reconocida por los masones de otros 130 países del mundo, y su nivel de influencia social va en aumento.

Las logias rusas trabajan en ruso, en inglés y en francés. Incluso existe una logia de investigación que se encarga de perfeccionar la formación masónica de los hermanos rusos.

Según asegura Bogdnánov, que alcanzó el 1,30% de los votos en las elecciones del 2008, existe una relación fluida entre la masonería de Rusia y el poder político: “Tenemos reuniones periódicas con representantes de la administración presidencial, que se muestra interesada en los problemas que podemos tener y en cómo están funcionando las cosas para nosotros”.

Igualmente, dijo: “Con el presidente, tenemos una relación normal, adecuada y con una comunicación normal”.

Una memoria incómoda llamada Stalin

Los masones rusos han optado por seguir la tradición histórica de su país, la que llevó a las logias a figuras como Lev Tolstói o Alexander Pushkin, trabaja siguiendo los rituales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que data de los siglos XVIII y XIX.

Desde el año 1996, existe un Supremo Consejo del Grado 33, que se encarga de administrar los grados superiores de la Masonería en el país.

De acuerdo con la Gran Logia Unida de Inglaterra, que inauguró la Masonería Especulativa en 1717, hay grandes logias reconocidas internacionalmente también en Letonia, Estonia, Lituania o Moldavia.

Y hace pocos meses, en mayo pasado, el Ermitage de San Petersburgo presentó una exposición que recogía varios cientos de artículos masónicos rusos, que llamó la atención a nivel internacional.

Con sus luces y sus sombras, sus momentos de persecución y sus momentos de auge e influencia, la Masonería siempre ha jugado un papel especial en la Sociedad.