2017-6: ¿Ser libres o hacerse libres?

Existe una pregunta de quien preside la cámara en el momento de la iniciación masónica a la que se contesta con un “Porque es libre y de buenas costumbres”. Hace unos días en el transcurso de una Tenida, y a propósito del debate abierto sobre la cuestión de la libertad de conciencia, alguien dejaba sobre el damero la cuestión de si somos libres o nos hacemos libres.

La cuestión me pareció interesante entre otras cosas porque rompía con alguna de esas tradiciones masónicas que aún quedan por revisar, la de que quienes se acerquen a ella deban ser personas libres y de buenas costumbres, del mismo modo que se ha revisado la pertenencia de la mujer.

Es evidente que el concepto de libertad del que se hablaba en las Constituciones de Anderson ya no es el mismo que podríamos emplear hoy en día, pero la cuestión es ¿somos realmente libres?¿lo somos aún cuando seamos capaces de pensar con sentido crítico? Me temo que no y que por tanto quizás la respuesta que debería darse es la de “Porque desea ser libre …..”. No se trata tanto de modificar los rituales que quizás sí, como de repensar en ese concepto y de como lo aplicamos a la hora de evaluar a quienes llaman a nuestras puertas.

¿Es libre quien, por mucho pensamiento crítico que posea, es preso de su soberbia? ¿Es libre quien se encuentra en una situación de precariedad económica pero sin embargo no tiene la menor atadura material?¿Debemos acoger a quien se encuentra en el primer caso y rechazar a quien está en el segundo?

Por supuesto que la casuística a la que nos enfrentamos es mucho más amplia que esos dos ejemplos, quizás extremos y paradigmáticos sobre el modo en que algunas personas piensan dentro de la masonería, pero ciertamente esas, o cualquiera otra, deberían llevarnos al planteamiento de si realmente la misión de la masonería no es la de formar personas realmente libres.

Qué entiendo por una persona totalmente libre, es mi opinión y obviamente sometida al escrutinio de quien lo contradiga: quien mantenga una actitud crítica ante las cuestiones a las que la ciudadanía se enfrenta a diario, la información o desinformación; el dogmatismo en cualquiera de sus formas, y que va más allá de la cuestión de las creencias para asentarse en los terrenos de lo ideológico; quien sea capaz de ejercer la verdadera humildad; quien no se encuentre presa de las cuestiones materiales; quien entienda la igualdad como algo real y no un mero enunciado filosófico, y la practique por supuesto; quien crea en la fraternidad, y trate al menos de practicar la solidaridad.

También es verdad, en mi opinión, que en ese grupo de personas libres podríamos incluir a quienes siendo conscientes de sus carencias o debilidades se encuentran dispuestos a trabajar para modificar comportamientos, manera de pensar ….. en defintiva construir un nuevo paradigma vital que les aproxime a aquello que consideramos la piedra perfecta, la de cada cual y que para nada será igual a las de quienes se afanan junto a nosotros en la construcción de sus propios Templos al Progreso de la humanidad.

En sentido contrario, sería difícil considerar como personas libres no ya a quienes son presas de sus debilidades, sino a quienes se agarran a ese cómodo las personas no cambian cuando la realidad es que sólo cambia quien se afana en realizar ese cambio, esa transformación, metamorfosearse en definitiva.

Así pues, busquemos personas que deseen ser libres más que quienes se consideren libres.

 

Fuente: https://masoneriamixta.es/2016/02/ser-libre-o-hacerse-libre/

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