Año 7, número 3: noviembre 2016 (e .·. v .·.)

QQ.·.HH.·. Incluimos en esta edición una plancha presentada en nuestro Taller por nuestra Q.·. Cuñada Teresita Escobedo, (OR.·.ET.·.) presentada hace 25 años, en ocasión de celebrar nuestra Logia su sexto aniversario,  y en ella, exalta los mas caros valores del hombre y la mujer. Teresita, quien fuera en vida esposa de nuestro Q.·.H.·. fundador Mario Silva, seguirá viva en todos los que tuvimos la suerte de conocerla y compartir con ella.

Carta con motivo del 6to aniversario de la R.·. L.·.  Lautaro Nº 197

“Me ha correspondido en esta oportunidad en representación de las damas presentes, saludar a la Respetable Logia “LAUTARO” Nº 197, en su Sexto Aniversario. Pienso que, en este momento histórico que vive la humanidad, es bueno hacer una pausa, breve pero fecunda, para dedicarla a la reflexión. En este mundo de ritmo vertiginoso, en el que tenemos el privilegio de ser actores, la ciencia y la tecnología, en su raudo avance, van dejando en el camino serios problemas y acuciantes desafíos que el hombre debe resolver sobre la marcha, si no quiere quedar como el aprendiz del brujo ahogado en su propia magia.

La mujer todavía distante del siglo XX y por tanto llena de supersticiones, víctima de discriminaciones y con marcado atraso cultural (Para mí cultura es todo lo que rodea al ser humano, producto de su creatividad) y distante de hechos sociales que le van separando de su pareja natural. Me explico; La mujer debe caminar paralela al hombre: en sus avances y éxitos. Está la mujer más obligada que el nombre a señalar propósitos desentrañados de realidades pasadas y presentes; nada ni nadie puede negar a la mujer sus potencialidades, emociones constructoras y talentos.

Tal vez, sin embargo, hayamos heredado la idea que sólo podemos ayudar en las grandes obras, en los logros perfectos, en las obras de servicio que ” añadimos ” a la actividad corriente, cuando robamos tiempo al ocio, olvidando que aún el ocio puede también ser fecundo. Es necesario subrayar, a esta altura, que el entregar, tiene que estar impregnado de amor. El que no ama realmente, no vive. La vida se engendra, nace y crece en plenitud sólo por medio del amor sublimado. Dos que se aman engendran vida y, por amor, se sienten por siempre impulsados y comprometidos en que esa vida sea plena y feliz. Sin embargo, amar significa estar dispuesto a perder algo del YO o, por lo menos, a limitar las propias satisfacciones o placeres. Significa ser menos-libres, dominar el ego, apearse del pedestal del orgullo humano, saber callar; administrar la propia alegría frente al dolor ajeno; estar prontos a compartir los dones materiales y espirituales; no dar cabida al egoísmo ni a la vanidad; consolar y consolarse sin hacer sufrir.

Amar es estar en actitud de entrenar en cada ocasión, algo de lo mucho o poco del bien que poseemos, o admitir que compartan con nosotros los felices y generosos, en el Instante que nos toca sufrir o soportamos tribulaciones o carencias. LA FILOSOFIA DE VIVIR AMANDO supone una posición asumida frente a uno mismo, frente al medio en que vivimos y frente al mundo. Es la consecuencia de una toma de conciencia de que sólo se puede convivir, desarrollarse, progresar y llegar a ser auténticamente seres humanos si sabemos darnos y sabemos recibir, porque recibir con alegría supone a la vez, querer.

El dar para que sea bendecido con frutos, como bendice el Sol el fruto de la mies que dará el pan, debe ser la contribución y, por tanto, el resultado de la SOLIDARIDAD HUMANA. De esa manera, la pareja que un día se unió para engendrar vida ENCUENTRA EN LA MASONERIA, el medio adecuado para cumplir el destino elegido de SERVIR AMANDO. La esposa de un Masón da a su esposo, tiempo… ese tiempo que quita a su anhelo de sentirlo suyo en las horas hogareñas. Le da comprensión, compañía, consejo; Le presta su silencio. Le acompaña con humildad, lo estimula y aplaude. Lo conforta y lo anima.

Y todo eso es tanto como decir: REPRESENTA TU EN EL TALLER NUESTRA VOCACION DE ENTREGAR MIENTRAS YO MANTENGO ENCENDIDA NUESTRA LUZ DE FE, ESPERANZA Y AMOR, CON LO QUE SE NUTRIRÁ TU LAMPARA, SI ACASO UN DESALIENTO LA APAGARA. TRABAJA TU EN LAS OBRAS MIENTRAS YO ACOMPAÑO Y FOMENTO ESAS OBRAS, manteniendo la paz, el amor y la concordia en el hogar, PORQUE CON ELLO ESTAREMOS CONTRIBUYENDO A QUE ESTE MUNDO SEA MEJOR PARA QUE LOS VALORES DE : “JUSTICIA – LIBERTAD – VERDAD LLEGUEN A SER ALGUN DÍA UNA REALIDAD”

¡¡¡QUE ASI SEA!!!”

 

joaquin-crespo

BIOGRAFÍAS MASÓNICAS:
Q.·. H.·. Joaquín Crespo

TRAZADOS DE LA R.·. L.·. LAUTARO 197:
Fuentes originarias de la masonería
Q.·. H.·. Rafael Palacios

Juliano: La religión y el Imperio
Q.·. H.·. Adriel Seguel Seguel (Or.·. Et.·.)

LAICISMO:
Laicismo

PRINCIPIOS:
Los principios de la masonería universal

MINUTO MASÓNICO:
La regla en doce puntos

PREGUNTAS Y RESPUESTAS
2016-3: ¿Qué ofrece la masonería a los que se inician en ella?


 NUESTRO VISITADOR

260px-duke_ellington_hatEntrevista imposible con Q.·. H.·.Duke Ellington: Masonería y jazz

Por: Miguel Valls.

Yo compuse bastantes piezas de música sacra, muy poco conocidas en comparación con mi música digamos popular. Son las que hice con exactamente ese propósito, con mucha inspiración en el góspel, en los llamados espirituales negros y en el jazz que se hacía en Nueva Orleans. Mis referentes culturales. Pero para conseguir ese estado capaz de elevarte, es la disposición y la actitud lo que cuenta primero, el tema musical es secundario.

Explíquese
Muchas escuelas gnósticas incorporan la audición musical a sus ejercicios y llevan siglos estudiando, practicando y avanzando en ese terreno concreto. Le daré, si me lo permite, la explicación de Javad Nurbakhsh, un maestro sufí de la orden Nematolláhi: Para los sufíes, samá es escuchar con el oído del corazón versos y melodías armoniosas en el estado de rapto y de alejamiento de uno mismo. El samá, la audición, es la llamada de Dios, y su efecto, el despertar del corazón y el enfoque de su atención en el Amado. El sufí, el oyente, en el estado de samá, da la espalda a ambos mundos, y en el fuego del Amor lo quema todo, excepto al único ser real, a Dios. El samá aviva la llama del amor y poco a poco acerca a aquél que habla y al oyente, hasta tal punto que se convierten en uno solo. El mundo angélico es el mundo de la armonía y de la belleza. Y donde hay hermosura y hay belleza, hay armonía. O mejor dicho: todo lo que tiene ritmo, o medida, y simetría tiene la nota de la armonía y, por tanto, es reflejo del mundo angélico. Por eso, el samá conduce a ese elevado dominio, liberando de obstáculos el camino para el enamorado sincero.

No me diga que los sufis tocaban jazz
No. El jazz lo inventó Bach, otro masón. Hasta Bach, la música se componía de una melodía y una armonía que le daba soporte. Bach inventó la fuga, o formas diferentes de interpretar la misma melodía sobre la misma base armónica. Eso es jazz. Lo que los sufis trajeron de oriente en el siglo VIII es la música pop, tal como la entendemos hoy. Las canciones de amor en lenguaje sencillo, canciones de amor a Dios, de un amor intenso, romántico, expresado en términos que odrían interpretarse también como de amor entre un galán y su dama. Los trobadores medievales tienen su origen en aquellos tocadores de truba, el laúd oriental con que se acompañaban los místicos musulmanes andantes. Hasta el txistulari vasco, con su flauta y su tambor, vestido de blanco y rojo coincide con los hábitos de los adeptos a la orden Chisti de sufíes. La música no es de nadie, ni de un tiempo ni de un lugar: es de todos, uno de los bienes verdaderamente universales que poseemos.
¿Tan importante es?
Tanto que nacemos con ella. Fíjese en el ritmo con que hablan las personas. Y fíjese cómo el que está interesado escucha y se adapta a ese mismo ritmo. Un ritmo que podría medirse perfectamente con cronómetro. Cuando dos o más personas están de acuerdo, participan del mismo ritmo, se sincronizan automáticamente, como las células del corazón. Los estudiosos del lenguaje no verbal lo saben bien desde los años ‘70. Por eso las parejas se conocen con música de fondo, porque el ritmo exterior les ayuda a sincronizarse con él y entre sí, a comunicarse y sentirse parte de una misma armonía. Por eso los samá se hacen en grupo. Por eso los soldados marchan a un mismo ritmo. Por lo mismo que se corean consignas rítmicas en las manifestaciones, o en los espectáculos deportivos. El ritmo, la simetría, es la columna de la música. El ritmo es necesario para la vida.

¿Las letras tendrían que hablar del
amor a Dios?

No necesariamente. Le puedo recitar una, muy masónica, que no menciona ni al Uno ni a lo otro.
Cuente y no pare.
Abróchate y coje tu sombrero / Deja tus preocupaciones en la puerta / Y dirige tus pasos a la parte donde luce el sol / ¿Puedes oir ese ritmo? / Es la feliz melodía de tus pasos / La vida es más dulce / en la parte donde luce el sol / Antes caminaba por las sombras / junto al desfile de tristezas / pero ahora no tengo miedo / de que la vanidad se me eche encima / Aunque no tenga un céntimo / seré rico como el que más / con polvo de oro en los pies / en la parte donde luce el sol. ¿Qué le parece?

Pues muy bonita. Y muy simbólica, la verdad. ¿Es sufí?
Pues no. Realmente le he hecho algo de trampa. La letra es de Dorothy Fields y la música de Jimmy McHugh, de 1930. Se llama On the sunny side of the street -o En el lado soleado de la calle- y es uno de los standards de jazz más conocidos. Pero quería significarle cómo una buena canción, si se concentra en escucharla con los oídos del corazón, le puede llegar allí, recordarle lo verdaderamente importante y ayudar a su espíritu. He retocado algo la traducción, pero es prácticamente literal. Louis Armstrong la cantaba como nadie.

La recuerdo perfectamente. Un pedazo de canción. Nunca había visto la letra de ese modo. ¿Son frecuentes canciones así?
Hombre, depende, claro está. Casi todos los grandes temas del jazz tienen letras magníficas. Irving Berlin, también iniciado masón y uno de los mejores compositores de todos los tiempos, componía la música y las letras de sus canciones. Y no hay ninguna baladí. Otro de los grandes, George Gershwin, era también masón. Su hermano, Ira Gershwin, fue también un magnífico letrista. Y las letras de las canciones de Nat King Cole, también iniciado masón, son todas intachables, y siguen siendo hermosas canciones y éxitos populares.
Con todos esos que me nombra podría
haber montado una logia completa
Desde su Independencia, en los Estados Unidos la masonería ha gozado de un gran prestigio social, es una organización numerosa y muchos hombres de todas las condiciones han acudido allí para formarse. Incluyendo músicos. Tuve la oportunidad de conocer y tocar con muchos de ellos.

Con Louis Armstrong, por ejemplo.
Louis nunca dijo que fuese masón. Y hay tantos que dicen que lo fue como que no. Y si él, caso de serlo, no quiso revelar su condición, estaba en su derecho y yo en la obligación de respetarlo.

Bueno, pues dígame de alguno que no tuviese tanto reparo.
Había muchos. Mi amigo Bill, por ejemplo. Bill, William Basie. A él le llamaban Count Basie, el conde Basie, porque era todo un aristócrata del ritmo. Y a mí duque, Duke Ellington, aunque mi nombre era Edward. Hubo una época increíble en que nuestras orquestas tocaban en el salón de baile del Savoy, en el Harlem de Nueva York, cada una en un extremo de la pista. El duque y el conde tocando juntos. Primero uno, luego otro, a veces juntos, sin parar de tocar ni de bailar durante horas –antes no había diskjockeys–. Era espectacular. Trabajábamos duro, pero no sé quién se lo pasaba mejor, si los músicos o los clientes. Fue una época fantástica. La música nos hacía felices.

Me recomienda usted la música, vaya.
Sin duda, aunque no cualquier música indiscriminadamente. Le recomiendo que busque cuál es la música adecuada para cada caso, la que le va bien a usted en cada momento. Hay notas musicales concretas asociadas a cada uno de los chakras, y cada cual tiene su función. Los pitagóricos ya estudiaron el tema hace 2500 años y tienen mucho dicho. Fueron quienes pusieron nombre a los modos y a las escalas (jónica, dórica, misolidia, locria…), nombres que se siguen usando hoy. Y aunque creo que fue Aristóteles quien desaconsejaba según qué tipos de armonía para la educación de los jóvenes, sigo creyendo que es cuestión de calidad. Hay rap pésimo y rap magnífico. No es el estilo, es la calidad de la pieza, el momento oportuno y la actitud de escucha. Y ser o no masón no es la cuestión. Lo importante es tener algo que decir y expresarlo del modo más atractivo posible. Fondo y forma. Pero el árbol mal cuidado no es el que da mejores frutos. Recuerde el aforismo de Cervantes: la naturaleza tiene por norma que cada cosa engendre su semejante.

Tomado de: http://elmason.blogspot.com/2006/01/masonera-y-jazz.html


Columna de la Armonía
Tango fraternal Nº 2
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 Año 1, número 1: mayo 2010 (e.·. v.·.)

 

 

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