Q.·. H.·.Rafael Valencia Valencia
R.·. L.·. Lautaro 197. Or.·. de Caracas, Venezuela.
Documento de la Biblioteca de la R.·. L.·. Lautaro Nº 197
Oriente de Caracas, 30 DE JULIO DE 2016 (e.·. v.·. )
Columna del Recuerdo
Portada en Honor de:
Ramón Barrientos Arellano, mi primer V.·. M.·. y
Edgar Perramón Quilodrán, mi primer Seg.·. Vig.·.
(Año 1995)
Introducción.-
Dónde y cuándo surgieron las primeras sociedades secretas, es difícil de precisar debido, pues a su carácter secreto, aunque se supone que siempre han acompañado al hombre en su evolución social. Las sociedades secretas vienen y son parte esencial de la vida tribal, pues, en muchas partes del mundo han sido las sociedades secretas el medio de educar a los jóvenes en los valores y deberes ancestrales que exige la vida de adulto. Este deber colectivo relativo al secreto tribal ha sido tan necesario para mantener la identidad del clan como el secreto personal lo es para la identidad del individuo.
En el mundo profano, ajeno a esta realidad, suele tender a confundirse las sociedades secretas con las sectas, mezclando conceptos de unas y otras, cuando en realidad son asociaciones diferentes y las más de las veces, totalmente opuestas.
Las sectas tiene características propias que las definen entre las que no se encuentra el mito o leyenda en que casi siempre se apoya el secreto que es una de las características más definitorias de las sociedades secretas.
Las sociedades secretas que se conocen, y son cientos a lo largo de la historia, tienen un tronco de peculiaridades similares entre sí y muy diferentes a las de las sectas e incluso, estas peculiaridades no son idénticas en todas las sociedades secretas debido entre otras cosas a que sus fines tampoco son los mismos. La más común de sus característica es el “secreto” que las define a todas ellas, pero este secreto varía en función de varios parámetros, la finalidad de la sociedad, la discreción necesaria para su supervivencia, el número de sus miembros o su influencia social. En cada sociedad secreta el nivel de ocultamiento varia de una a otra e incluso varia dentro de la misma sociedad secreta de un país a otro dependiendo de la aceptación o rechazo social e incluso de las finalidades que también pueden variar en cada lugar y en cada momento histórico dentro de la misma sociedad secreta, este es el caso de la francmasonería donde no mantienen el mismo comportamiento en España, en Irán o en los Estados Unidos.
Así mismo, entre la particularidades que distinguen a las sociedades secretas destaca en la mayoría de ellas el juramento exigido a todos sus miembros, la iniciación esotérica que marca un punto de inflexión de profano a miembro del grupo, el ritual que se desarrolla en todas sus reuniones, el lenguaje simbólico sólo reconocido por los miembros de la sociedad y que puede ser expresado de muy diferentes formas, tanto verbales como gestuales o estéticas, utilizado en muchas ocasiones como medio para reconocerse fuera del ámbito de las reuniones, en el mundo profano, la prueba previa a la iniciación en la que participaran un número indeterminado de miembros y que será la base para discernir la aceptación o rechazo del profano, la muerte alegórica parte del ritual de iniciación o de posteriores ritos de exaltación, las leyendas donde extraen la razón de su existencia y la filosofía que les orienta, la separación entre hombres y mujeres aunque a lo largo de la historia estas asociaciones han sido casi exclusivamente masculinas.
El propósito del presente trabajo es plantear sintéticamente sólo un aspecto de las sociedades secretas, como es el de la búsqueda de una verdad espiritual, religiosa o filosófica, que están relacionadas con el misticismo o con el esoterismo. Sociedades secretas en las que la magia, la alquimia, la cábala, el hermetismo, los ritos de iniciación y el conocimiento oculto juegan un papel fundamental. Sociedades secretas que poseen o dicen poseer un conocimiento secreto al que sólo pueden acceder los adeptos y los iniciados.
Para el desarrollo del tema nos basamos en las sociedades secretas que se han mantenido en el más profundo misterio: las llamadas Sociedades Iniciáticas, de donde surgen los llamados Misterios Antiguos, que a su vez forman parte esencial en los estudios sobre el origen de la Masonería. Son los Misterios Antiguos de los que han llegado fragmentos a la moderna Francmasonería. Estas influencias las encontramos en los diferentes Ritos de la Orden. Veremos solamente algunos de los más importantes como: los de Osiris en Egipto, los de los constructores del Templo de Salomón en Jerusalén o Tradición Judía, los Misterios de Eleusis y la Orden de Pitágoras, los de Mithra en Persia y Los Colegios Romanos. Dejando por fuera las que existieron durante el complejo nacimiento del cristianismo o comunidades iniciáticas contemporáneas de Cristo: los esenios, los gnósticos y los terapeutas, algunas de cuyas enseñanzas recogieron los masones.
“Los Pequeños Misterios tenían por objeto formar ciudadanos virtuosos y los segundos (los Grandes Misterios) formar sabios y filósofos.”
“Cualquiera de los que pueblan esta tierra que haya contemplado estos misterios, será bendecido, pero cualquiera que no haya sido iniciado y no haya recibido su parte del rito, no habrá recibido lo mismo que los demás, una vez muerto y viviendo en el moho donde el sol se pone”. Himno Homérico a Demeter
DESARROLLO.-
Quizás el más antiguo pueblo que ha ejercido una mayor influencia en las culturas de todos los tiempos fue el Antiguo Egipto, tierra de grandes iniciados, considerada como la cuna de los misterios, donde la verdad fue cubierta con el velo de la alegoría y en donde los dogmas de la religión fueron comunicados por primera vez en forma de símbolos.
Y de dónde toman los egipcios sus conocimientos?. Lógicamente tuvo que existir una sociedad anterior a la egipcia que transmitió estos conocimientos.
“¿Cuándo empieza la Historia? Para responder a ello debemos recordar los conceptos básicos que definen el cambio de la Prehistoria neolítica a la Historia. En forma sencilla se afirma que son la aparición de los núcleos urbanos y la aparición de la escritura como método de comunicación. Y la primera Civilización que cumple con estos requerimientos es la Civilización Sumeria, cuna de la Historia.” (MASONERIA: ORIGEN Y DESARROLLO. Primera Edición Digital 2012. Herbert Oré Belsuzarri).
1.- SUMERIA.
Tradicionalmente se llama Prehistoria al largo período que antecedió a la aparición de la historia escrita. Prehistoria es, de esta manera, el período de la Historia de los hombres durante el cual no existió la escritura. Se refiere a tiempos muy remotos, desde la aparición y evolución del hombre, sus primeras manifestaciones culturales, y se extiende hasta el surgimiento de la historia escrita alrededor del año 4000 a. C.
Ese extenso periodo prehistórico ha sido dividido, básicamente, en dos edades, siendo la primera de ellas la Edad de la Piedra y la segunda la Edad de los Metales.
La verdadera historia de Sumer empieza en la época siguiente, llamada protodinástica, entre los años 2700 y 2300, poco más o menos. Es ésta la época en que se desarrolla plenamente la civilización sumeria iniciada unos siglos antes. Sumer se encuentra distribuida en pequeños Estados urbanos, porciones, en realidad, de territorio rural, agrupados, cada uno de ellos, alrededor de una ciudad-capital. (Samuel Noah Krammer, La Historia Empieza en Summer, Ediciones Orbis S.A, Barcelona 1985, Pág. 12).
En los sumerios y los posteriores a ellos era costumbre la enseñanza secreta de las Ciencias y las Artes. Los sacerdotes formaban clases separadas y dedicadas a la divulgación del conocimiento humano. Todo esto, velado por el misterio y vedado para los no iniciados. La arquitectura, civil y sagrada, era enseñada en el mayor secreto. Sus lineamientos seguían los dictados de la Geometría y su orientación a la Astronomía. Los iniciados en estos misterios formaban una corporación aparte, quienes construían los Templos consagrados al culto de sus Dioses, siguiendo los planos y diseños que les proporcionaban los arquitectos -sacerdotes. Todos los otros aspectos del conocimiento sumerio eran enseñados en las escuelas así como su escritura cuneiforme hace 3000 años a.C.
Como fuera, y pese a la complejidad de su escritura, sus obras literarias narran sus leyendas como es el caso de la Epopeya de Gilgameh: En una tableta escrita en sumerio, procedente de Nippur, se describe (entre otros hechos) la historia de un Diluvio, muy parecido al de la Biblia. Al parecer, pues, desde los más remotos tiempos, los habitantes de la Mesopotamia fueron instruidos sobre la historia del Diluvio de un modo muy parecido a como fue redactada más tarde en las Crónicas hebreas. (Albert Champdor, Babilonia, Ediciones Orbis S.A., Barcelona 1985, Pág. 11 y 12) Los sumerios fueron grandes constructores, pero por el uso común del adobe pocas obras han llegado a nuestra época en buenas condiciones, lo que si se tiene son muestras abundantes de orfebrería y los relieves en piedra, así como tablillas de barro cocido. Es la cultura sumeria en Mesopotamia (en el actual Irak), la primera referencia sobre construcciones piramidales. El zigurat, situado en el lugar principal de sus ciudades, era la casa de dios. En la parte superior de estas pirámides de adobe existía un pequeño templo en el que se producía la conexión del hombre con dios.
En la ciudad de Babilonia («Bab-ili», que quiere decir «Puerta de Dios»), de planta cuadrangular, existía en su centro un zigurat que ha pasado a la historia como la Torre de Babel. Esta torre de planta cuadrada, era una construcción escalonada realizada con miles de ladrillos de adobe, se accedía mediante rampas y escaleras, y en su parte superior existía el templo en donde se producían los rituales.
La torre Etemenanki es mejor conocida bajo el nombre de ―Torre de Babel, lo que en Asirio antiguo significaba: «confusión», tan numerosos fueron los idiomas de los obreros que de todo el medio oriente afluían para construirla. Esa mezcla lingüística fue el obstáculo para la transmisión de las órdenes de Phalec, director de los trabajos de construcción. La palabra no podía ser empleada, fue necesario que los obreros se expresaran por símbolos y por signos. (Aubourg Dejean Raymond Francois, Los Hijos de la Luz, Obra traducida del francés y editada por la Muy Resp.·. Gran Logia de Colombia)
La narración de la Torre de Babel es recogido por la Biblia, pero esa torre es Uno de los mitos sumerios que habla de la Montaña del Cielo y de la Tierra. Según parece, an-ki, o sea el cielo y la tierra unidos, o, en otras palabras, el universo, estaba concebido como una montaña cuya cumbre era el cielo y cuya falda era la tierra. En Babilonia, el gran ziggurat, construido en fecha desconocida, era conocido con el nombre de E-temen-anki, o sea la Casa de la Fundación del Cielo y la Tierra. (Albert Champdor, Babilonia, Ediciones Orbis S.A., Barcelona 1985, Pág.14).
2.- LA TRADICION EGIPCIA.- Una Gran Logia en el Antiguo Egipto.
Quizás el más antiguo pueblo que ha ejercido una mayor influencia en las culturas de todos los tiempos fue el Antiguo Egipto, tierra de grandes iniciados, considerada como la cuna de los misterios, donde la verdad fue cubierta con el velo de la alegoría y en donde los dogmas de la religión fueron comunicados por primera vez en forma de símbolos.
Cuando hablamos de los sumerios, dijimos que para dar órdenes a los trabajadores de la construcción, resultaba poco práctico el hablar, debido a que los trabajadores venían de diversos lugares y naturalmente utilizaban diferentes lenguas, que se complicaba más aún cuando se trataba de sus habilidades o especialidades de constructor por lo que introdujeron el uso de símbolos y palabras de pase. Este método de comunicación por símbolos fue enseguida llevado a Egipto por Misraim, segundo hijo de Cham, fundador de la primera dinastía faraónica de Egipto (Reino mitológico del Rey escorpión) y fue empleado para la construcción de las pirámides. Construida 2.500 años antes de Jesucristo (IV Dinastía 2.723-2.563 A de C), bajo el reinado del Rey Keops, la gran pirámide de Egipto es el ejemplo de la interpretación de conocimientos geométricos en el arte de construir donde se expresan altos conocimientos astronómicos en las medidas arquitectónicas.
Los grandes hombres de la historia de Egipto fueron todos Maestros de obra: Keops, Thoutmosis III y Ramses fueron prodigiosos constructores quienes creaban sus obras para la gloria del principio divino que estaba definido en aquella época como «el Arquitecto soberano de los mundos». En1783, George Smith, gran maestro del condado de Kent, afirmaba que la masonería obtenía de Egipto varios de sus misterios. Según Smith, Osiris e Isis simbolizaban el ser supremo y la naturaleza universal; en la logia estaban representados por el sol y la luna que están situados en Oriente y enmarcan al Venerable Maestro. Smith pensaba que los druidas habían retomado el esoterismo egipcio, transmitido luego a los primeros masones.Los criterios de admisión entre los iniciados eran muy severos. Se exigía al postulante la práctica de un oficio manual, la mayor rectitud moral y una indispensable aptitud para comprender el sentido de los símbolos y de las escrituras sagradas.
Los documentos que prueban la existencia de iniciaciones en Egipto son muy numerosos. Por una estela del British Museum, por ejemplo, se sabe que un hombre pasó una noche meditando en el atrio del templo de los dos leones antes de ser admitido para las pruebas. Ese rito se celebra en la masonería moderna, pasando el neófito algún tiempo solo en el interior del “cuarto de reflexión”.
El rito egipcio más célebre es el del paso “por la piel”; el iniciado, encogido como un feto, se introducía en la piel del animal sobre la que los sacerdotes practicaban ritos de resurrección. Fue progresivamente abandonado a causa de la evolución de las costumbres, pero la masonería conserva su recuerdo en el ritual del grado de Maestro.
Lo esencial, para los constructores egipcios, es la calidad de la obra realizada de acuerdo con los ritos. Francois Daumas observaba que, en la mayoría de los templos, las piedras talladas de un modo irregular son las más empleadas, pues la irregularidad y la asimetría, según el esoterismo egipcio, son características fundamentales de la vida y el artesano no debe retroceder ante dificultad alguna para adecuarse al acto creador del Arquitecto divino. El templo es concebido como “un gran hombre” en perpetua evolución. En las excavaciones en el paraje de Deir el-Medineh, al sur de la necrópolis tebana, el egiptólogo francés Bernard Bruyére saca la conclusión de que esta cofradía es una auténtica masonería adelantada en el tiempo.
Según sus constituciones, la colectividad se divide en logias o chozas que son talleres donde se reparten las tareas. Las primeras logias de masones alemanes, durante la Alta Edad Media, se llaman también “chozas”. Cada iniciado lleva el título de “El que escucha al maestro”, pero existen tres grados: aprendiz, compañero y maestro. El aprendiz se define como el hijo que acaba de nacer o, más bien, renacer; una vez iniciado, se pone al servicio de los compañeros que le confían los trabajos más desagradables para poner a prueba su buena voluntad y su deseo de servicio. Los compañeros están al servicio de los maestros quienes se ocupan de los “escritos celestiales”, es decir, de los bocetos, de los trazos directores del dibujo y de las reglas simbólicas del arte.
Una de las leyendas más apasionantes reveladas en Deir el-Medineh se refiere al asesinato de un maestro llamado Neferhotep por un obrero que quería usurpar su cargo. El nombre del maestro está formado por dos palabras egipcias que significan “la perfección en la belleza” y “la paz, la plenitud”. Simboliza el iniciado perfecto puesto en peligro por los ávidos y los envidiosos. Encontraremos de nuevo el mito del maestro asesinado en el origen de uno de los grados masónicos más profundos, el de maestro masón.
Los adeptos de Deir el-Medineh aportan el primer apogeo de la época llamada “operativa”, puesto que la obra del pensamiento se concretiza directamente en la obra de las manos. El hombre estaba completo, era armonioso; exponía sus ideas a la prueba de la materia y vivía en una comunidad iniciática donde la fraternidad no era una palabra vana.
3.- LA TRADICION JUDIA
La tradición Egipcia pasó al pueblo judío con Moisés, quien fue iniciado en los Altos Misterios por los sacerdotes egipcios, quien después transmitió estas enseñanzas a la clase sacerdotal de los Israelitas. Los misterios egipcios fueron transmitidos de generación en generación hasta el momento en que el Rey Salomón subió al trono de su padre David.
El Rey Salomón, quien gobernó entre 976 y 926 a.C., se dedicó a la unificación de su pueblo y con tal fin erigió el Templo de Jerusalén para que fuera centro de veneración religiosa y símbolo de la unidad nacional. El Templo era un edificio completamente simbólico, su plano, sus construcciones y ornamento representaban la síntesis de todas las ciencias, era el Universo, era la filosofía, era el cielo, representaba el Macrocosmo y los hombres al Microcosmos. Salomón lo había concebido e Hiram Abiff Arquitecto y decorador de la ciudad de Tiro lo había construido con elevada inteligencia. Para el mejor desarrollo de la obra dividió a los trabajadores, de acuerdo a la labor que realizaban, en Maestros, Compañeros y Aprendices, estructura que los masones han tomado como forma de organización.
Ahora Salomón quien había sido iniciado en los Misterios de Eleusis, en Grecia, deseaba darle forma Judía a los misterios, que desde Moisés eran aun Egipcios. Para ello junto con el Rey Hiram de Tiro, convocó a una Asamblea del consejo de Jerusalén y se dedicaron de inmediato a la adaptación de los rituales. De esta manera se unen cuatro corrientes, la egipcia aportada por los Sacerdotes, la Griega aportada por Salomón, la Caldea basada en las enseñanzas de Zoroastro que mantuvo el Rey Hiram, la cual aportó entre otras: los nombres del alfabeto judío y de los ángeles, y una cuarta corriente extraña a las otras basada en el rito de Tammuz que aportó Hiram Abiff quien era Fenicio. La iniciación de Salomón tenía un triple fin: la tolerancia, la filantropía y la civilización de los Israelitas. La Mística Judía induce en primer lugar a una comunión directa con la divinidad trascendente, de igual modo la cosmología simbólica vinculada al templo entra en el campo del esoterismo.
El simbolismo del Templo corresponde al cosmos y está dividido en tres partes que corresponden al cielo, al mar y a la tierra. Telas y ornamentos interiores evocan los cuatro elementos, las siete ramas del candelabro remiten a los siete planetas, las doce columnas interiores a los doce signos de zodiaco. La orden iniciática y esotérica de la Francmasonería se inspirará en este simbolismo cósmico para la disposición y el orden, para la orientación y forma de la logia. Los Francmasones quieren reedificar el Templo de Salomón sobre las bases de la jerarquía inteligente y de la iniciación progresiva.
La experiencia mística judía de los primeros siglos de nuestra era aportó a la génesis del esoterismo occidental su propia contribución, se mezcló con las corrientes griegas y latinas, y así llegó a crear nuevas orientaciones. La originalidad de la mística hebraica reside en la asombrosa asociación de los elementos que la componen: práctica religiosa, metafísica, ética, teosofía, alegorías, preceptos proféticos y leyes. En opinión de autorizados ritualistas, el tercer grado de Maestro está clasificado como bíblico, también varias tradiciones y leyendas de los grados superiores de la Masonería, se encuentran en el Talmud. Se puede ver que la forma Judaica de los Misterios es la que mayor influencia ha tenido en la moderna masonería aportando entre otras: los tres grados, las palabras sagradas de los mismos, la estructura jerárquica, el calendario, el simbolismo de los rituales.
4.- LOS MISTERIOS DE ELEUSIS Y LA ORDEN DE PITÁGORAS.-
En el mundo griego y principalmente en la ilustre ciudad de Eleusis, se celebraban los más grandes misterios de la civilización helénica, allí fueron iniciados sus pensadores, sus sabios y sus escritores. Parece haber sido Grecia el Templo verdadero de todos los misterios antiguos y de donde se han transmitido a los tiempos modernos. La iniciación eléusica comportaba varios grados. No es posible precisar con exactitud el número pero existía, entre los pequeños y los grandes misterios, una marcada diferencia que fue preservada por los primeros masones, que distinguían claramente el aprendizaje y la maestría. Para ser aceptados en la ceremonia de los pequeños misterios, los postulantes debían ser presentados a la cofradía por unos iniciados y cuyas condiciones debían ser: primero una conducta moral irreprochable. Luego, un juramento por el que se compromete a no revelar nada de lo que se le enseña. Finalmente, se le pide que abandone su fortuna y sus bienes materiales. Estas tres condiciones subsisten en la actual masonería, estando simbolizado el abandono de los bienes por el “despojamiento de los metales”. Las pruebas iniciales ocupan un gran lugar en las ceremonias de Eleusis. Encontramos ya las purificaciones por los cuatro elementos, fuego, aire, agua y tierra. Tanto en Eleusis como en las logias se busca la muerte iniciática por medio de las purificaciones de modo que el hombre viejo muera definitivamente y aparezca el hombre nuevo.
Algunos detalles precisos han permitido descubrir en Eleusis uno de los orígenes del grado de Maestro Masón. El iniciado eléusico llegado a lo alto de la jerarquía recibía una corona, al igual que el Maestro de Obra recibía un sombrero que simbolizaba su función. El que dirigía los misterios, en Eleusis, se llamaba “lacchos” y moría trágicamente; no estaba perdida la esperanza, puesto que renacía en cada iniciado, al igual que el Maestro de Obras Hiram renacerá en cada albañil.
El iniciado a los misterios de Eleusis debe ayudar a los demás hombres a obtener su salvación. Por ello, los adeptos formaban a políticos, médicos, arquitectos y poetas. Se advierte así el aspecto “operativo” de Eleusis que no se limitaba a meditaciones esotéricas sino que intentaba hacer que brillase la sustancia de la iniciación en la sociedad de los hombres. Sin duda la masonería recogió parte del Mensaje de Eleusis.
Orden de Pitágoras.-
Pitágoras, quien nació en Samos sobre el 582 aC; cuentan que después de haberse iniciado este en los Misterios Egipcios, le preguntaron que había visto en el Templo, y respondió: “nada”, cosa muy común que suele pasar con los iniciados.
La relación de Pitágoras con las sociedades secretas es evidente, tanto por el parecido en la organización por grados de su escuela esotérica, como en los temas tratados, y es de hacer notar, que muchos masones reconocen a Pitágoras como uno de sus primeros maestros.
En la escuela Pitagórica existían dos clases de Iniciados; el primero, era admitido sólo en las doctrinas exotéricas del maestro, con los que no se les permita hablar hasta después de un período de cinco años con “libertad condicional”; la segunda consistía en los Iniciados reales, a los que todos los misterios de las doctrinas esotéricas de Pitágoras era dada.
En la escuela Pitagórica convergieron muchas tradiciones y se fundieron en una enseñanza comprensiva acerca del lado oculto de la vida, la metafísica Pitagórica reposa sobre un panteísmo “extraño”, sobre la idea de que Dios es todo y todo es Dios y sobre la especulación filosófica y científica resultante de la Teoría del Número.
Teniendo en cuenta, según la costumbre de los egipcios, se daba la instrucción por medio de imágenes y símbolos, lo más seguro es que se inició con la ciencia geométrica, en la que Pitágoras durante su estancia en Egipto se había convertido en un entusiasta adepto, y esto lo condujo finalmente a especulaciones referentes a la transmigración del alma y la naturaleza de Dios, que fue representado bajo la concepción de una Mente Universal difundida a través de todas las cosas.
El modo como Pitágoras concebía la vida iniciática influyó en todas las comunidades ulteriores. Para él, los verdaderos discípulos ponen espontáneamente sus bienes en común; intentan formar una sociedad fraterna en la que cada cual piensa, primero, en el bien común y no en el suyo propio. Entrar en la orden pitagórica es, en principio, practicar el silencio y trabajar en la sombra durante un tiempo que va de tres a cinco años.
Se descubre en las enseñanzas pitagóricas una de las prefiguraciones del simbolismo masónico. Al juramento y al silencio se añade el sentido de la “mesura”, que es una aplicación de las leyes geométricas. Quien lo poseyera podía convertirse en”dueño de las cosas”, utilizando el mensaje develado en las reuniones secretas. Quienes traicionan pueden ser condenados a la pena de decapitación. El gesto ritual del aprendiz masón consiste en representar una degollación.
Durante la ceremonia iniciática pitagórica, el postulante iba desnudo y al finalizar el ritual, le entregaban una toga blanca, signo de la rectitud y de la irradiación del bien que penetraba en su alma. Entre los masones se ofrece al iniciado de primer grado un delantal blanco que nunca deberá mancillar con actitudes irresponsables.
Para identificarse, los pitagóricos se daban un apretón de manos a la manera egipcia. Los masones han conservado el símbolo. Otro medio de identificación era un catecismo de preguntas y respuestas rituales: “¿Cuáles son las islas de los bienaventurados?”. “El sol y la luna”. O, “¿Qué es lo más sabio?”, “el Número”; “¿qué es lo más bello?”, “la Armonía”; “¿qué es la naturaleza?”, “es el otro”.
El acto comunitario fundamental de los pitagóricos era el banquete al que asistían como máximo diez comensales. Esta regla evoca la presencia de diez oficiales de la masonería que presiden los destinos de la Logia. Luego del banquete los pitagóricos se entregaban al trabajo y a la lectura; el más anciano elegía un texto ritual leído por el más joven y propuesto a la meditación de los hermanos.
En el campo de la geometría, los pitagóricos veneran también un triángulo sagrado en el que ven el principio creador del universo. Este triángulo sagrado está colocado por encima del Venerable en la logia masónica.
5.-LOS MISTERIOS DE MITRA
Otra corriente esotérica que influyó en el desarrollo de la filosofía masónica fueron los Misterios Mitraicos, del griego MEITHRAS, célebre reformador nacido en la Medo-Persa hacia el año 2.250 a.C., regeneró y moralizó el sistema de los magos, fundando un culto más austero, fue considerado más tarde como el Dios supremo de toda Persia, creado por el mismo Ormuz, adorando en él los principios de la fecundidad y la regeneración universal. Instituidos por Zoroastro, como la iniciación en los misterios de la religión que había fundado en la antigua Persia, floreció especialmente entre los puestos militares y rutas de comercio del cercano oriente y con el tiempo se extendieron por Europa, hasta perderse su huella en el s. IV d.C. Fue esencialmente una religión de soldados, su sacramento consistía en pan, vino y sal que era consagrado al dios Mitra, era un ritual cargado de fuerza, pureza y valentía que ayudaba a solidarizar a los miembros de la confraternidad. Este rito presenta muchas analogías con el Cristianismo: se identifica con la luz y el sol, insiste en la conducta moral de sus adeptos, hace énfasis en la abstinencia y el autocontrol, así como en la lucha entre el bien y el mal y en el triunfo del primero por la intermediación del Logos. Creen en la inmortalidad el alma.
El rito de Mitra tiene su desarrollo en el siglo VI A.C. en el reinado de Ciro y se extendía más allá de las fronteras de Persia y alcanzó su mayor auge en el imperio romano, al igual que en otros misterios Mitra se aparece como un dios redentor de la humanidad.
El Mitraismo fue una de las más ricas asociaciones iniciáticas de la antigüedad, tanto por su organización simbólica como por la calidad de sus fraternidades que aseguraban una gran coherencia a la institución. Los templos de Mitra eran pequeños y estaban decorados para simbolizar el cosmos, en el abovedado estaba pintado el firmamento estrellado. y el conjunto debe presentarse como una gruta relativamente oscura; a cada lado del eje central estaban dispuestas banquetas en las que se sientan los iniciados. La disposición de los templos masónicos contemporáneos es prácticamente idéntica.
Desde la iniciación, en la cual el postulante sufría las pruebas de los 4 elementos, el ritual que nos transmite la historia es muy cercano al ritual Masónico que se utiliza hoy. Dicha ceremonia se realizaba en una sala subterránea, siendo seguida de un ritual simbólico de muerte resurrección.
Glorificando y santificando el trabajo y protegiendo los artesanos, el Mitraismo inicia a sus misterios a muchos arquitectos que contribuyeron a propagar sus ideas en las primeras corporaciones de constructores; tal como Vitruvio, letrado geómetra, diseñador y filósofo romano, venerado por los albañiles medievales, que afirmaba: «..Aquellos quienes no utilizaran sino la mano en el trabajo no podrían jamás alcanzar la perfección…». El da a los siglos posteriores la definición de lo que debía ser un Maestro Arquitecto: «…El espíritu sin el trabajo, y el trabajo sin el espíritu, no rendirán jamás ningún obrero perfecto…» (Aubourg Dejean Raymond Francois, Los Hijos de la Luz, Obra traducida del francés y editada por la Muy Resp.·. Gran Logia de Colombia
6.- LOS COLEGIOS ROMANOS
La civilización romana no brilla, precisamente, por sus cualidades espirituales y religiosas. A pesar de la fuerza de la religión de Estado, enfeudada por lo demás a la política, Roma da la imagen de una nación militar preocupada por la expansión material y económica. Sin embargo, Roma es la culminación de las grandes civilizaciones antiguas que habían conocido la primacía del espíritu; acogió en su seno tendencias iniciáticas, tolerándolas a condición de que las cofradías se limitaran a sus trabajos esotéricos y no se entregaran a la política.
El gran movimiento iniciático que empapó la civilización romana es, indiscutiblemente, el mitraismo, además de las tradiciones Judaicas y la corriente Pitagórica que fueron asimiladas por los Colegios de Arquitectos asignados a las Legiones Romanas que estuvieron acantonadas en el Medio Oriente. Estos Colegios fueron fundados por el Rey Numa Pompilio en el s.VII a.C. bajo el nombre de COLLEGIA O COLEGIOS (Collegia Artificum), a cada colegio le fueron asignados los artesanos de una profesión particular, a la cabeza de ellos estaba los Colegios de Arquitectos (Collegia Fabrorum). El Rey Numa quien era un profundo conocedor de las leyes divinas adaptó los ritos Egipcios, Griegos y Caldeos a la forma Romana de Dionisio o Baco, dándole a los Colegios un culto y una organización que les eran propias. Estas asociaciones gozaban del derecho de formarse sus reglamentos propios y de concluir contratos seculares y religiosos, disfrutaban la inmunidad de las contribuciones, franquicia que se extendió durante la Edad Media dando origen a la denominación de masones libres o francmasones.
La organización de los Colegios era muy similar a la de nuestras Logias: Tres hacen un Colegio, este era regido por un Maestro, los oficiales inmediatos eran dos Decuriones o Guardianes, análogos a los Vigilantes Masónicos. Habían otros oficiales tales como: un Escriba o Secretario quien llevaba el registro de sus procedimientos, un Tesorero quien tenía a su cargo el fondo de la comunidad, un Archivista. Como en estos colegios se combinaban la adoración religiosa con las labores del oficio en cada uno había un Sacerdos o Sacerdote que dirigía las ceremonias religiosas. Otra analogía con la organización masónica era que los miembros de un Colegio estaban divididos en Superiores directores del oficio equivalente a los Maestros, y en Jornaleros y Aprendices, análogos a los Compañeros y Aprendices Masones. En sus archivos se ha encontrado que tenían ritos semi-religiosos adscribían interpretaciones simbólicas a sus herramientas de trabajo, como la escuadra, el compás, el nivel y la plomada.
Por conducto de los Colegios fue que la Masonería fue introducida en Europa, al regreso de las Legiones a Roma.
Conclusiones.-
La enseñanza de las sociedades iniciáticas de la Antigüedad preparó, configuró y transmitió en gran medida el ideal, el simbolismo y la forma de trabajar de la Masonería. La Francmasonería entrega sus secretos a través de la Iniciación progresiva. Sus doctrinas filosóficas se desarrollan en ese simbolismo que es la característica especial de su enseñanza masónica, y son las que relatan la pérdida y el recobro de la palabra, a la vez que investigan la búsqueda de la verdad.
Cuando nos iniciamos, como candidatos ingresamos al Templo ni desnudos ni vestidos, en estado de pobreza y oscuridad y humildemente solicitamos ser admitidos en las prácticas y enseñanzas de la Masonería. A pesar de que en esta ceremonia se nos entregan los Libros del Aprendiz que nos deberá ayudar durante nuestro aprendizaje masónico y pasamos a formar parte de la Columna de Aprendices a cargo del Q.:H.: Segundo Vigilante. Desde el inicio de nuestros estudios masónicos empezamos a oír de Los Misterios, tanto de Grandes Misterios como de los Pequeños Misterios, pero nadie nos los explica y tampoco los encontramos de primera mano ni en los libros ni rituales que están a nuestro alcance, luego comprendemos que los misterios los deberemos conocer y comprender perseverando en nuestros estudios durante nuestra permanencia en los tres grados de la masonería simbólica. Solo nosotros, debemos comprender que la iniciación es continua y progresiva y que el Seg.·. Vig.·. y luego el Prim.·. Vig.·. solo nos indicarán el camino y que siguiéndolo con perseverancia y sacrificio podremos llegar a la verdadera iniciación, solo entonces podremos comprender en que consiste el “Esoterismo” de nuestra Augusta Orden y podremos estudiar los Antiguos Misterios y entender por qué es el legado más importante que la masonería ha recibido de los Sabios de la Antigüedad.
Salud, Fuerza y Unión,
Rafael Valencia Valencia – M.·. M.·.
Or.·. de Caracas, 30 de julio de 2016 (e.·. v.·. )
BIBLIOGRAFÍA.–
Esoterismo y Masonería trabajo de carácter histórico. Rafael Valencia, año 2004
La Masonería.- Historia e iniciación. Christian Jacq
Masonería: Origen y Desarrollo. Primera Edición Digital 2012. Herbert Oré Belsuzarri
Los “misterios” llegan a Europa. www.misteriosaldescubierto.es

