Carlos Rodríguez Jiménez

Si algo distingue a los venezolanos excepcionales es la capacidad de llevar a otras patrias nuevos ideales y nuevas vías que forman parte sus propias convicciones, quizás por nuestra tradición militarista solo pensamos en héroes de Guerra como el Generalísimo Francisco de Miranda o Nuestro Libertador Simón Bolívar y no nos ocupamos de otros individuos que ocultos en su civil y verdadera humildad dejaron huellas trascendentales como en el caso que nos ocupa. El 21 de agosto de 1899 nació en la villa de Upata, Estado Bolívar, Venezuela, nuestro Q.·.H.·. Carlos Rodríguez Jiménez, hijo de Antonio María Rodríguez y Rafaela Jiménez Acevedo de Rodríguez. Inicia el bachillerato en 1915 para lo cual se muda a Caracas, 5 años después ingresa a la Universidad Central de Venezuela. Se graduó en Farmacia en el año de 1921 y luego en el año de 1924 obtiene dos títulos, primero el de Dr. en Ciencias Políticas y luego el de Abogado, obtuvo también el título de Intérprete Público con la experiencia que adquirió trabajando en la cancillería. Contrajo matrimonio con Carmen Herminia Delgado Pérez, unión de la que nació su única hija Theresa Herminia Iris Rodríguez.

Hijo de masón es adoptado como luvetón de Logia Pedro Cova. Siendo finalmente iniciado El 23 de mayo de 1929 en Logia Asilo de la Paz de Ciudad Bolívar cuando tenía apenas 19 años.

En lo tocante a sus funciones profanas el 26 de enero de 1931 fue designado Cónsul General de Venezuela en Japón, llegando a la ciudad de Tokio el 3 de mayo de 1931 y promoviendo las relaciones comerciales y culturales entre Venezuela y Japón. Fue fundador de una revista latinoamericana que llamo “Asia América” la cual sirvió de lazo entre ambos continentes difundiendo el conocimiento sobre los países americanos de habla hispana en Asia, también puso en marcha la editorial denominada “Ediciones Asia América” de manera tal de proyectar a los escritores latinoamericanos en esa región de Asia. Vivió junto a su esposa la gravedad de la II Guerra mundial hasta que fueron embarcados otros cuerpos diplomáticos el 17 de junio de 1942 para salir de Japón gracias a un canje de prisioneros llegando a Venezuela en el segundo semestre de 1942. Fue Secretario general de la comisión venezolana en La Conferencia de San Francisco que creó la ONU. Para el 13 de octubre de 1951 es nombrado Cónsul General en Londres, Inglaterra. Vuelve al Japón en diciembre de 1952 como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cargo que desempeño brillantemente hasta 1965, luego es embajador ad honorem de Filipinas en Venezuela desde 1970 hasta 1981.

Específicamente en lo masónico el Q.·.H.·. Carlos Rodríguez Jiménez es comúnmente reconocido como el “fundador” de la masonería japonesa, lo cual, en honor a la verdad que siempre lo distinguió, no es de todo cierto ya que la masonería llega formalmente a Japón por iniciativa del Comodoro Matthew C. Perry en los años 1850´s y formalizada en 1.866 pero solo era permitida su participación a los extranjeros. Tan cierto es esto que nuestro Q.·.H:: recibe el grado de M.·.M.·. en Tokyo en la R.·.L.·. “Star in the East” No 640 el 9 de octubre de 1937 bajo la jurisdicción de La Gran Logia de Escocia, pasando luego a la R.·.L: “Yokohama” No 1.092 jurisdiccionada a La Gran Logia de Inglaterra. Continuó los grados filosóficos por la vía del Rito de York en The Otentosama Chapter” y también por la vía del escocismo en el capítulo “Dai Nippon Chapter Rose Croix” No1 obteniendo el grado 33 en el año de 1947 por el Supremo Consejo Confederado de La República de Venezuela.

La importancia real de lo que logra nuestro Q.·.H.·. es precisamente la apertura de la masonería a los japoneses, incluso llegó a iniciar miembros de La Casa Imperial, Primeros ministros, Diputados y Senadores. Gracias a su conducción la masonería dejo de ser en Japón algo de “gaijings”. Esto es fundamental para una sociedad que venía perdiendo su verdadera filiación tradicional a partir de las reformas occidentalistas de la Era Meiji desde la segunda mitad del siglo XIX. Contrario a la percepción general Japón es quizás el menos tradicional de los países Orientales, esto se debe a un romanticismo pro-occidental que lo ha convertido en una especia de cultura híbrida donde aquellos que buscan una verdadera vía de realización se quedan sin refugio y sin posibilidad de recibir una transmisión regular.

Sus funciones iniciáticas dentro de nuestro país fueron destacadas, fue electo G.·.M.·. de La Gran Logia de Venezuela en el año 1947 así como Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Confederado del Grado 33 en 1970 y 1973. Además fundador de las R.·.L.·. George Washington Nº 100, Humboldt Nº141, Giordano Bruno Nº142 y Lafayette Nº157 enfocadas en dar cabida a los Q.·.H.·. europeos desplazados por la crisis post guerra. Sus reconocimientos, condecoraciones, grados y cargos desempeñados dentro de la Masonería así como en el marco de sus proyectos profanos en países como USA, Japón, Brasil, Gran Bretaña, China, Filipinas, entre muchos más se escapan del alcance de esta plancha.

Algo que distinguió al Q.·.H.·. Carlos Rodríguez Jiménez fue su práctica del catolicismo con convicción, algo atípico en una época donde el laicismo dentro de la institución y la ilusoria contradicción masonería – iglesia era más que una moda, confusión que se mantiene hasta nuestros días. Otra de sus posturas atípicas pero muy indicadas era su creencia en una gran masonería unida por el amor fraternal, el trabajo y La Verdad que iba más allá de Orientes divididos, esto se hizo evidente en sus estrechos lazos (aún siendo G.·.M.·. de La Gran Logia de Venezuela) con obediencias enfrentadas como lo siguen siendo La Gran Logia de Francia y La Gran Logia de Inglaterra.

Al regresar a Japón en 1952 y aprovechando la iniciativa del General Douglas Mc Arthur de hacer a la masonería accesible a los japoneses, nuestro Q.·.H.·. valiéndose de sus contactos con La Gran Logia de Filipinas jurisdicciona nuevas logias en Japón ante este Oriente, donde los masones extranjeros (principalmente de USA) dirigían los trabajos e iniciaban a una masa cada vez mayor de japoneses. En 1957 la Masonería japonesa se independizaría con la fundación de su Gran Logia siendo el Q.·.H.·. Carlos Rodríguez su primer G.·.M.·. por dos períodos consecutivos.

Muere en el año de 1995 culminando una vida en la contingencia llena de conquistas y de luchas, no le faltaron contrariedades que afrontar. Este es un humilde homenaje para un hombre que supo entender y cumplir su función en los pasos perdidos y en la marcha del Mas.·.

“Nunca debemos olvidar a ese insigne Masón”.