José Antonio Páez

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Comenzaremos señalando la existencia de un manuscrito original (A.N.H., ar: Páez, José Antonio) fechado en Valencia, 9 de julio de 5.823 de la Era Masónica, (1823 de la Era Cristiana), una solicitud de carta patente a la Logia Amigable N 25 de Maryland. Se trata de una formalidad masónica para afiliar la logia a la masonería internacional.

Este documento es la única referencia de la logia cuyo V.: Maestro fue José Antonio Páez, pero en él figuran las firmas de próceres de la estatura del general José Abreu de Lima, general Juan Uslar, coronel Georges Woodberry, comandante Luis Flegel, V. Torres, Pedro Celis, Juan de Escalona y Pedro Guillén; los militares, miembros del Estado Mayor del general Páez en la Campaña de Carabobo que luego lo acompañaron en el sitio a Puerto Cabello; y los otros, autoridades civiles de la región.

El general Páez, no mencionó a la masonería en su Autobiografía, no sabemos si visitó logias durante su estada en Estados Unidos y Argentina; sin embargo se dice que su firma figura en el libro de registro del Supremo Consejo del Grado 33 de Venezuela, pero a ningún historiador se le ha permitido estudiar esos documentos, tampoco encontramos evidencias de su asistencia a logias, después de su llegada al poder.

Sabemos que la masonería llegó primero a las islas de Caribe, con las guarniciones británicas, y que entre los legionarios funcionó una logia referida por Gustavus Hippisley en (Narrative of the expedition to the rivers Orinoco and Apure…, Londres, J. Murray, 1819) donde afirma haber asistido a la iniciación del general Montilla en una logia que se reunía en la casa de James Hamilton en la ciudad de Angostura.

En el archivo de la Gran Colombia, microfilmado en la Fundación Boulton, se encuentra un salvoconducto de la cofradía militar británica para Dionicio Egan, firmado en Achaguas en 1817. El vínculo del general Páez con los británicos fue descrito por R.B. Cunninghame Graham (tomado de Level Chesterton) en: José Antonio Páez. Caracas, A.N.H., 1959, p. 118) de la siguiente forma: ‘Gusta muy especialmente de los ingleses, a quienes llama hermanos, y ha abogado siempre con mayor entusiasmo por los títulos que tienen a la gratitud del país. Su intrepidez lo hace querido por ellos y exceptuando a Mariño, es Páez el jefe de Colombia que goza de más popularidad entre los ingleses’. Vale la pena señalar que en 1854, para el momento de su muerte, el general Mariño era el Serenísimo Gran Maestro de la Masonería Venezolana, tal vez el masón más antiguo, posiblemente iniciado en Trinidad en la logia de la calle de los Tres Candiles. En 1853 los masones de Caracas solicitaron al Q:.H:: José Gregorio Monagas la aministía para el enfermo prócer, bajo cuya investidura masónica se creó la Gran Logia Provisoria en 1854. Sería interesante poder observar si la masonería y la fraternidad con los ingleses mantienen alguna relación con ese salto cualitativo que dio el general Páez desde un campechano llanero que educa sus modales silvestres para ingresar al mundo de los salones y del protocolo. La logia pudo ser un ambiente ideal para entrenarse en la oratoria y adquirir modales. Pero tampoco olvidemos su aguda inteligencia, su capacidad de adaptación y su voluntad de colocarse a nivel de la alta dignidad que representó.

Una masonería más o menos organizada se estableció en Venezuela a partir de 1824, fecha que la tradición masónica dio a la fundación de la Gran Logia de la República de Colombia, con sede en la ciudad de Caracas, presidida por el licenciado Diego Bautista Urbaneja. Ese mismo año llegó un controversial personaje francés de la masonería norteamericana, José Cernau, otorgando el grado 33 a los próceres, incluyendo al mismo Libertador que ni siquiera estaba en Venezuela. Masones como Gerónimo Pompa, que según su propio testimonio, fue iniciado en 1823, en menos de un año recibió los 33 grados de la masonería, el general Páez también figura en la lista (A.G.N., José Félix Blanco, T.II, Cap 8, fl, 298). El lector masón podrá imaginarse esta categoría de masones en una masonería infiltrada por la política.

Según el Diccionario Enciclopédico de la Masonería, y la versión abreviada del mismo, Cernau usurpó los poderes de Soberano Gran Comendador los cuales sólo se le habían otorgado para trabajar en Cuba.

Lo relevante sería poder establecer la vinculación de la masonería con el poder político en el siglo XIX, porque el 26 de julio de 1850, Páez llegó desterrado a Nueva York, y en junio de 1851 se oficializó el cisma en la masonería que la mantuvo dividida hasta el 12 de enero de 1865, 19 días después que la Asamblea Constituyente ratificó al general Falcón como Presidente, un maestro masón de la logia Unión Fraternal de Coro. Páez de nuevo en el exilio, y una nueva generación de masones al poder, después de concluida la Guerra Federal.

La asamblea de reconciliación de la masonería fue presidida por el presidente encargado, general Antonio Guzmán Blanco, futuro protector de la Orden. Durante la apertura de este acto de unidad masónica se leyo el Salmo CXXXII, 11 y 12: ‘En verdad juró Jehová a David. No se apartará de ello: Del fruto de tu viente pondré sobre tu trono. Si tus hijos guardaron mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré. Sus hijos se sentarán sobre tu trono para siempre’.

fuente: El Universal, Caracas, jueves 1 de agosto de 1996

La imagen de Páez original oleo de L Adans tomado del Diario de Robert Kir Porter editado en 1997 por la Fundación Polar

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